Lunes en un pañuelo.
Los lunes que hoy los tomo con
simpatía era, piedras pesadas antaño.
Cuando llegaban después de un
domingo el cual era utilizado por la mañana muy temprana para hacer de sábado y
después misa eso no faltaba.
Había veces que para tener más tiempo se
iba a misa temprano.
Las misas según la iglesia empezaban
a las 6 de la mañana.
Lo de cabeza que he dado en el
banco escuchando al sacerdote y el santo evangelio.
Los domingos era trabajar,
planchar la ropa que te ibas a poner para el paseo la tuya y miembros de la
casa.
Limpiar zapatos, ponerle a cada
miembro la ropa bien colocaita encima de la cama.
Las madres más que hijas tenían
criadas, y cuidadoras para la vejez.
Poco se le permita a las
jovencitas, que se echarán novios se casarán y vuelta a empezar, pues las
jóvenes se pensaban que contrayendo matrimonio iban a ser más libres y era todo
lo contrario.
El hombre era siempre independiente,
y su santa voluntad era cada vez más fuerte.
Volviendo al domingo de
aquellos años cuando te empezabas pr fin arreglar sacar del ropero tu trajecito
de los domingos y te ibas vistiendo empezando por vestirte de limpio el baño
era un lavado por partes en la palangana con agua.
Pocas casas tenían pozo y menos
agua corriente.
Te ibas vistiendo despacio
mientras te mirabas en el espejo quebrado de la puerta del armario.
E ibas viéndote como tú cuerpo
iba quedando para ti armónico con la vestimenta.
Ponerte las medias era una
maestría rara era la vez que al ponerte con un padrastro de las uñas no te
hacías una carrera (corrido) había que llevarla a coger.
Había personas décadas a Ester
menester para el que se necesitaba mucha destroza.
Era más que económico que
comprarte unas nuevas, no quedaban igual, pero valían y la economía era tan
escasas que era lo que había.
Una vez arreglada y revisada
por la madre ibas a casa de las amigas que se iban recogiendo casa por casa y
si no estaban arregladas a esperar.
Una vez todas juntas se iba a
la calle real y arriba una vuelta y abajo otra a si hasta que llegaba las Díez
menos cuarto para casa a las diez había que estar.
ISABEL CORONADO ZAMORA


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home