Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, agosto 01, 2026

 Cuatro minutos.



La furia de los vaivenes,ven un mundo navegando por pisadas olvidadas.

Barcos sin rumbo, música en el escenario de la vida.

Torres en lo alto, mirando los rumbos de las nubes, sin utilizar el merecimiento de un compañero, sin pensar en nada.

Watios de fuerza, que dan la señal que dar la fuerza y series del sentido, sin importancia.

Lamentar sin compartir, la impaciencia de la simpatía.

La inutilidad de no saber los poncencentanges, de una compresión .

Las marcas de un dolor señalado ante la insatisfacción del tiempo, sin preguntar el rumbo, sin justicia en una terminal.

El tejido de un circuito sin sentimientos, en una programación, que marca nuestro destino.

La vejez de los años disparado injusticia que van sin rumbo al encuentro de pasos perdidos.

Ya no hay salvación, en un pasado, que ya dejo de ser en su ocaso.

Sonidos de vientos en los cristales, que hacen temer lo desconocido, arañando querer pasar, al encuentro de un pasado que no importa.

Un lugar un futuro enviado sin saber, en un espacio, que es tuyo.

Ir hacía el espejo de la vida, marcar la flecha de lo desconocido.

Montaña de suave subida, en marcada en la fuerza del destino.

Isabel Coronado Zamora 

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