Días
Algo como estar orilla del mar, no era fácil disfrutar.
Solo unos pocos privilegiados lo podían hacer.
Caminar por la orilla, dejarte y sentirte abatida por las olas.
Arena fina que se desliza debajo de tus pies, escuchando murmullos de voces.
Sentir caer la tarde, la suave brisa y decir Dios que afortunada soy.
Viendo a mis nietos mayores, disfrutando de las olas, de una amistad momentáneas, que serán y ocuparán el espacio de la casilla de la vida que te destinado para el encuentro.
El mar es el encuentro de las culturas que han pasado por sus orillas.
Cómo los encurtidos que se dan en una tarde de verano.
La felicidad, de vivir, de estar solo, en el instante, será lo que va ha encontrar, pues el espacio tiempo dará las vueltas que rigen los encuentros que irán marcando las casillas de la vida.
El atardecer, es el principio de la noche, la luz que se deja acariciar por la oscuridad,
Los pálpitos de un viento chocando con sus pies buscando la pelota en la arena.
Na noche an te una amistad, la quietud de los sentidos, el saber de una fuerza inquieta, que provocan risas infantiles.
Las manecillas del reloj marcando sin parar, atrapando minutos, de un marcador de tiempo, dónde las manos agarran la cortina de la esfera de la hora, de dejar juegos.
Isabel Coronado Zamora


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