Mi pequeña historia de Almendralejo

martes, agosto 18, 2026

La holaaa 



La orilla de la vida, es donde el navío donde navegamos, un día, para darnos el sosiego de la eternidad.

Barco sin timón, navegando por los océanos de la vida.

Risas y alegrías, bajo la sombrilla de un espacio en sombras de bienestar.

Nada es sin luz,  sin juego, que quiten, por aquí o por los caminos de la niñez.

Vuelos sobré ti, pensamientos en penumbras, almohadas,  en espacios divertidos.

Plan de no decir nunca o casi jamás no.

Sin ver o divisando, la isla que fue, en un espejismos.

Barco encallado en la arena, donde la madre tierra cansadas de sentir sobre su corteza, heridas de gruelda, de hacha cortantes de despedida o simulación de espabilado.

La hora, señales de mentiras, de llevá vueltas, de niñez, nada que ver, sentir.

Ir a un lugar perdido,  donde el ingenio del ser humano, va y viene sin rumbo.

Amistad, de dejar la verdad, gastada de escuchar, palabras andarinas, marcando la falta, del calor de abrazos de navegantes.

En líneas del horizonte, encuentro de ti mismo en los espacios de los límites llegando a la oril, al encuentro .

Isabel Coronado Zamora 

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