Amar.
Aún recuerdo, lo conseguido, sin hacer nada, por un porfavor.
Sentados, sin ropa de paseo como se decía años.
El cuerpo, sin pose de padres, que saludar, como el presentador del viejo televisión.
Sin observación ni ser escuchado , esperando una información, agotado de palabras sin gracias ni dones
Muchas vidas de una súper vivencias convertidas en película.
Sin ver cómo falta de batería, sin saber donde depositar, una puntería a oscuras.
El trabajo de atender, en una acampada fatal sin recursos, de un no, de lección mal enseñado.
Puerta cerra, visión de una vida caminata, que fue trampa, de un refugio imaginario, que trajo el recuerdo del chozo del huerto, realizado por manos campesinas, refugio de palabras.
Los árboles cobijo de un sembrado, que fue el decir de los sentidos.
De aquellos domingos, cantarines en un puesto principal de pipas.
En una lista prevista decisiones inesperadas, esas que se toman pensando que son las mejores.
Deben pasar años antes de que los ánimos decaigan
Ideas de juegos, llenos de adivinanzas,cocinadas en un valor inesperado.
Padres que fueron opuestos en una esquina de cruces exagerados.
Un poquito de un sabor a una seguridad, sin control, en un espacio de exposición.
Nunca fue el santo ni las notas mágicas, que llevan una moda aproximada al seguro de un solo de un te gusta.
Novedades de lo que siempre fue una visión de un desastre, que pasa en un tiempo inmóvil.
Isabel Coronado Zamora


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