Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, agosto 29, 2026

El mar 


Cuando sentí por primera vez el mar tenía 25 años.
Fue en Cádiz.
El viaje, en un Renault 4, par nosotros era un bólido que nos costó 48000 pesetas del año 1977.
Peseta ahorradas, una a una.
No lo compramos hasta que no tuvimos ahorrado el dinero.
Pero como surgió la ocasión y an no teníamos bastante, mi madre nos preguntó lo que nos hizo falta.

El mar,es la sombrilla, de la eternidad, callado, impetuoso callendo en holas de sonidos, que en vuelo de gaviota, sobre campanillas, navegantes, van en usca de ser gustado por el viento que lo enviste, tocando palmas a un son de campanillas, en piedras, granadas de risas y llanto.
No sienten el trabajo, de los barcos que lo intentan vencer.
Es una inmensidad, con un horizonte poseido, por encontrar al que le roba y lo desprecia.

El viento, se une a el en soledad, llantos de rebeldia, en tiempo de naufragios, pasados por las arenas, que arroba en forma de llantos, querido limpiar naufragios, de desvencijados barcos.

Ir sin rumbo a lo desconocido, .
Isabel Coronado Zamora 



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