Atardeceres
A pesar,de bajar, en colores, con un corazón, sin mirar, siento que nunca supiera nada.
Que me quieras, subirme a lo más alto, sin mirar sin volver, a es cuchar el sonido, a pesar, de ver un palo en lo más alto, que fue la rama que me cobija.
La canción que me acuneo, en noches silenciosas, de ruidos sordos, chocando, con la madera de la puerta del corral.
Aún queda mucho de recorrido, de un amigo, pendiente, de regalos de palabras.
Mujer emparejada con los años, el aburrimiento de comer un dulce en soledad.
Al oír una voz susurro de palabras al oído, sordo de escuchar palabras necias.
Golpeando, contra tú ser como un balón contra la arena, que sé refugio en las plantas de tus pies.
Defendiendo, sin poder comunicarme, los años fueron líneas, sin sentido, buscando un ángulo encantado.
El sol en su latitud, sin luz, bajando a su encuentro, mujer, con sonrisa de todos tomando la tierra, de cada ser en una sociedad de consumo de agua y sed.
Miedos, que van caminando hacia la cima solitario del lugar de reunión de mentiras, que se posan en labios, que forman el poder de un amanecer solitario .
Isabel Coronado Zamora


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