UNA HISTORIA MAS
Oír como chocan las olas contra las rocas.
Mi nombre es cangreji, vivo en los corrales de Chipiona.
Hoy he conocido a unos niños que se llama Pablo y Adrián.
Son super divertido, al verlos me escondo detrás de las rocas.
Cangreji, no quiero que me molesten, ni que la asusten.
Su mami está en otra roca, pendiente, de él, cómo se ha hecho amigo de Pablo y de Adrián.
Y los invita al espigón, cuando llegan, bajan por una escalera hacia el fondo del mar, todo de concha que ven atreves de una gran burbuja de cristal, que es la casa de la familia de cangreji,.
Le enseña desde ella como los tiburones que sonríen y chocan con el cristal de la gran burbuja y le dice cangreji que no tengan miedo que es un bebé.
Y de pronto aparece la merluza invita a Pablo y Adrián a que se monten en su lomo, pero para ello le tienen que poner un traje de buzo con la escafandra y un tubo con aire para respirar debajo del agua.
Montado en el lomo de merluza viajan por el fondo del mar y ven a Neptuno y un caballitos de mar, estrellas marinas, corales y grandes acantilados y de pronto aparece el barco del pirata, y está lleno de cofres de moneda, pero merluza le dice que no toque que pueda parecer el pirata.
De pronto escuchan unos ruidos y una gran risa es el pirata con patas de palo y un garfio por mano.
Le falta un ojo que lleva tapado y chilla.
Es el momento de correr comenta merluza, salen rápidos.
Lo único que quiere el pirata, ser amigo de ellos, es que se le ha olvidado de hablar de tanto decir glu glu glu glu glu, mimii empieza a llorar pues está aburrido de estar solo.
Pero merluza le dice que a la vuelta jugarán con el.
Y empieza a navegar a navegar y de pronto aparece una gruta, que no tiene agua pero también es profunda y allí Pablo se puede quitar las escafandra, Adrián también y el traje de buzo.
Momento que empiezan a subir hacia arriba del espigón pero por el camino encuentran una piedra, brillante y preciosa, es la de los deseos, con la cual pueden pedir uno, lo piensan, meditan.
Y entonces Pablo pide uno y Adrián otro, cuál sería una tarta no, empiezan a dudar, de pronto la piedra se deshace.
Porque los deseos hay que pedirlos tan rápido que han tardado en hacerlo, cuando han querido pedir uno, la la piedra se ha hecho polvo ha desaparecido, ! jo! qué rabia comentan.
Pero por una ventana de la escalera han logrado ver una gran ola que les invita a que se monten, en su cresta de montañas de olas, que los depósitos en las islas del Caribe, allí han visto que hay monos gigantes y los abuelos de Cangrejo.
Son tan gigantes, que no le supone esfuerzo coger fruta de los árboles, se los dan a los dos hermanos, pero nuestros amigos tienen miedo, entonces, retoman las ola y montarlo en su cresta, los lleva otra vez al punto de partida y depositan en el espigón.
Ha sido una aventura guay, hasta la próxima le dicen a cangrejo y a su mamá cangreja
Isabel Coronado Zamora


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