Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, noviembre 15, 2008

----JOSÉ CORONADO CANO-- UN HOMBRE CON CATAS--






JOSÉ CORONADO CANO 
CASTA DE HOME

 Las letras que empiezo a escribir irán uniéndose formando frases que contaran la vida de un gran hombre con casta, José Coronado Cano, conocido por dos apodos que avalaban y le daban prestigio “Cartilla” por su padre Juan Coronado, de su madre Isabel Cano “ la Nena”, con orgulloso los llevo y llevamos.

Nació José Coronado Cano un 30 de Mayo de 1924 en Almendralejo, su lema hacer bien sin mirar a quién, así se lo dictaba su corazón noble.
 Persona inteligente y anticipado a su época en su niñez tuvo que valarselas en ir a la escuela, por ser privilegio de pocos, en ella se haría su primera fotografía con cara de pillo y una gorrita o bilbaína cubriéndole la cabeza usada antaño.
Contaba que empezó a trabajar con siete años en la era, llevando el barril con agua a los segadores. Su padre sino el primero uno de los iniciadores del injerto de vides en la comarca, celoso del oficio se lo enseñó a sus hijos, menester que se paga bien y solicitados al haber pocos injertadores, su padre al margen de ellos no quería enseñar a nadie, a José no le importaba costando riñas.

Era persona alegre, de joven le gustó mucho el baile e ir detrás de la Josefitas, le llenaba de ilusión los carnavales y un año para pasarlos bien y poder arrendar un disfraz de Piarro que le hacia ilusión, cuando venía de vendimiar se iba a rebusco de uva y aceituna, logrando juntar un “Duro de Plata” que sorprendió a los amigos pues nunca habían visto tal moneda, pasando el mejor carnaval, recordándolo toda su vida.

Muy goloso: su madre los dulces los guardaba con llave y a la vuelta de la ronda, (paseo) su hermana Amalia lo esperaba, para introducir una alambre por una abertura del Arca (baúl para guardar comidas), sacando las bollas que aguantaban el tirón, mientras se las comían las ponían debajo de la almohada, por la mañana al ir su hermana Manola hace la cama veía con sorpresa la mancha en las sabana dilatándolos.

En la guerra tenía quince años y fueron tantos los horrores que presencio que evitaba comentarla, diciendo “Fue una lucha de padres con hijos y hermanos que nunca más debe ocurrir” por muy poco no fue si su hermano Antonio y cuñado Juan Manuel Frías el “NIÑO”.

Su quinta la de 1942, hizo la mili en Cazalquivir, Marruecos, en Regulares, donde paso carencias y miserias durante cuatro años, aun así le gustaba recordar y contar su paso por ella.

Al volver traía inquietudes, ambiciones e ilusiones en mejorar su vida, que son aniquiladas, por la ley del más fuerte, son años de hambre, necesidades, enfermedades del alma y ahí que luchar para sobrevivir. Esto no le impedirá querer tener conocimiento de las cosas, saber cada día más, aunque le dijeran, para que saber tanto para manejar la zacha (azada) y arado, contestando a tal necedad, la cultura da conocimiento y hace al ser humano persona.

Un gran trabajador, en las raspas de uva y aceituna ayudaba al débil, trabajo en los molinos de aceite de Zacarías de la Hera y Merino. Su cuerpo sufrió el duro trabajo de la siega, en la era hoy parque de las mercedes y avenida de Miajadas, en las lomas ponían dos maquinas que de día y noche funcionando, con ruido atronador y el calor de cuarenta grados sobre las espaldad tapadas con camisas de lona a rallas que el sudor empapaba y el sol descoloría, pies calzados con alpargatas de suela de goma y empeine de tela, atadas a las piernas con cordones. Como melonero uno de los mejores
Compro un terreno donde levanto su casa, acarreando con un carro de yunta piedras enormes para hacer los cimientos y tierra que era prensada con Pisones para las tapias de las paredes, para el techo traía las cañas del campo construyendo con el maestro Javier Barragán su hogar.

Persona luchadora por las libertades, clandestinamente con compañeros se reunían en riveras de regachos y sitos solitarios. Recuerdo siendo niñas aquel periódico fotocopiado con símbolos de hoz y martillo que mi madre con miedo me arrebato de las manos y quemo lanzando las cenizas al viento con terror o las noches de mi niñez escuchando la radio Ondina que comprara mi padre en García Radio, escuchando la Pirenaica, con sus interferencias como píos de pajaritos, hablando Santiago Carrillo y Dolores Ibarruri, la Pasionaria, lanzando por las ondas palabras de ánimos y el miedo en los ojos de mi madre si alguien llamaba a la puerta cerrada cuando estaba la emisión, y su rapidez en cambiar de frecuencia. Tiempos difíciles por lograr unas libertades que hoy tenemos, voto logrado por el sufrimiento y la lucha de personas como José que a veces les costaba como mal menor no tener jornal, por no tener las ideas del ganador. Luego vendrían los que se hicieron idealistas, montándose en un carro que otros habían subido a pulso por una dura cuesta mojada de sangre, carencias, miedo y sufrimiento.

Fiel a sus ideales cuando se instauró la Democracia, un día encontró a su amigo Lorenzo Ballestero que le dice –José voy apuntar al partido Comunista- contestando él – pues mira yo tenia pensado con los Socialistas pues los dos son de izquierda – en aquellos años las sedes de los dos partidos estaban en la calle Diego Téllez, optando ambos por el Partido Comunista, le pidieron pasarse de partido nunca traicionó a compañeros ni sus principios. Cuando los sindicatos proponen huelga para que la cosecha sea recogida a jornal, a la hora de la verdad todos se fueron a raspa (por cuenta) el solo cumplir lo acordado y como premió nadie lo llevo a vendimiar. Luchó por utopías que se hicieron realidad, disfrutaba en las elecciones, en su mesa electoral pendiente y triste si no votaban a su partido todo lo que el quería.

Sus compañeros de Izquierda Unida le hicieron un homenaje en el salón de plenos del Ayuntamiento, acto muy bonito con camaradas que vinieron de fuera y el saber estar de Francisco Javier Periane entonces alcalde de Almendralejo, no le importó estar presente en el acto y hacerse fotografías con José Coronado, aquella bonita y recordada noche, demostrando, que era alcalde de todos.
José ofreció conocimiento y bondad a las personas sin interés y triste cuando veía los mapas del término hechos por él y publicados sin constar su nombre, lo perdonaba, quería trasmitir su saber a generaciones que no se perdiera nada. Como juegos populares antiguos que precisaba el hijo de Cándido Díaz Navia para un trabajo de la universidad, que no lograba ni a través de Internet con gusto se los narró.

Pero todo es principio y fin, el día 10 de Mayo el mismo día y mes que su mujer tomaba el camino de la eternidad para estar en el cielo con ella en la estrella que brilla más.
Agradecimientos de mi hermana y mío a las muestras recibida de cariño hacia él.
Al hospital de Mérida, planta segunda de medicina interna ala derecha donde fue tratado con humanidad y profesionalidad por médicos y enfermeros.

Por su memoria que es sagrada hago el comentario que el diría a los responsables del hospital Tierra de Barros, (en el que hay buenos profesionales, luchado por toda la comarca por tenerlo) pero hay que mejorarlo pues “para que sus primeros pasos lo haga bien”, que las cosas no se hagan a medias”, que trasladar a una persona moribunda a otro hospital solo para morir no suceda más. Serían las palabras del que fue toda su vida un luchador.

Esto es un resumen de la vida de un GRAN HOMBRE Y UNA CASTA.
Sus hijas Isabel y Kati Coronado Zamora se sienten orgullosas de tan buen padre y pena de su partida.

Isabel Coronado Zamora

martes, noviembre 11, 2008

LUIS BARRAGÁN BOTE

LA SAGA BARRAGÁN

Casa conocida por la de los Bilbaino, hoy un solar, pues demolida. Estuvo en la Avd. de Sevilla .



Estación Enologica de Almendralejo

Luis Barragán Bote “abuelo de Paca Barragán” fue maestro Alarife de la Plaza de abasto de Almendralejo, ayudado por su hermano Nicolás. Hizo los aguaduchos habidos en la localidad, quedando uno en el paseo central de la Piedad. Al casarse se hizo su casa, aun igual en calle Zorrilla que luego fue de los Rosados.
Pavimento de losas de piedras las calles Piedad y Rano (Donoso Cortes), construyo el primer chalet realizado en el pueblo en la carretera Sevilla, conocido por Los Bilbaínos, cuyo dueño traía de empleado al padre de Alfonso Iglesia, (amigo del padre de Paca Barragán, siendo niños).
El final del tejado del chalet terminaba en una cúpula muy inclinada, que por su riesgo ningún trabajador quería colocar las tejas, recurriendo a su hijo Santiago (padre de Paca), un crio, al cual le rodean a la cintura, una cuerda que atan al para rayo del edificio e indicado le como tenía que poner la pizara lo realizo. Los ladrillos y tejas de estas construcciones eran suministrados por el almacén de materiales de Santiago Zapata en la calle Ortega Muñoz.
Entre sus trabajos esta el haber construido el Cortijo del Conde Bagai. Cuenta Paca Barragán, que estando haciéndose esta construcción, para suministrarse de cal, venían a Almendralejo a por los materiales, que era transportada con carros de arreatas, tirados por mulas, un día se presento una tormenta muy grande, cogiendo al padre de Paca en el trayecto y empezó llover intensamente, al caer el agua en la cal esta empezó arder y quemo el carro, los animales salieron en estapinda y su padre con poca edad corrió hacia el cortijo a busca socorro, en donde no lo estaba pasando mejor pues la intensa lluvia, havia anegado la obra y las chozas donde se quedaban los trabajadores, los colchones que eran de paja se estropearon igual que mantas y demas cosas.
Luis Barragán Bote, construyo la Estación Enológica, colaboro en la reforma de la plaza de toros, cambiando los escalones de adobes por los de cemento.
Su hijo Santiago Barragán, se caso con Guillerma Rangel Coronado, tuvieron diez hijos, de los cuales gustaba rodearse y por la noche leerles obras y novelas. El trabajo en estos años era duro y peligroso, al subir a los andamios con el Tablacho, (tabla rematada por un zócalo de madera, para evitar derramar la cal), que se colocaba sobre un Rodete de arpillera sobre la cabeza, asiendo el Tablacho con una mano y con la otra se agarraba a la escalera para subir al andamio, donde estaba el maestro esperando la masa, así empezaban los niños el oficio y se decía “ Si todos son maestros quien va a llevar el Tablacho”.
Santiago quería evitar a sus hijos trabajar ajeno y explotados, aprendido con los años, con él, era más rápido y mejor, así que compraba parcelas y construía casas para venderlas, no siempre le sacaba ganancias pues no cobraba mucho, si hubieran ganado lo trabajado las “Tejas de su Casa hubieran sido de Plata. Le contrataban personas necesitadas y las viviendas que realizaban eran de una nave, dos habitaciones y cocina, que le pagaban por meses a veces alquilando una habitación con lo sacado, lo contrataban para otras mejoras. El techos de las casa eran de tablas y cañas, al apilar los haces, criaban un polvillo entre las cascarilla al limpiar estas con el hocino las manos y genitales se hinchaban.
Cuando Vivian en la calle León XII, enfrente del estanco, a un había huertos, igual pasaba en la calle Divinos Morales y chavolas en los años 1940-1950.
Santiago Barragán socorría al necesitado, una vez un padre e hijo, dormían en el pajar del un labrador que los había contratado y por tomar dos huevos del gallinero, los echo, teniendo que ponerse a pedir, sabedor del desamparo y hambre de estas personas, los recogió en una habitación de la taberna que tuvo esquina carretera Sevilla con Alange, que le traspaso Maria Pulia, que puso al haber poco trabajo y dio en padecer del estomago.
Viviendo enfrente de la posada San Antonio su dueño fue Miguel Calado, vio desvanecer a una persona de hambre le dio cobijo y comida.
En la vivienda de la calle Espronceda a un pobre hombre sin y familia le dio cobijo y contrato de carrero, para llevar a las obras en un bidón el agua de los pozos del motor de Quesada, y de la seña Felipa en Ortega Muñoz, sacada manualmente pues la mitad de las veces se iba la luz. Su buena fe a veces era pagada con desagradecimiento.
Sus hijos desde pequeños trabajaban con él. La parte de arriba de la calle las Mercedes y casi toda la barriada San José fue construida por Santiago Barragán y cuenta que vinieron los misioneros al pueblo y le dijeron a un niño “Quien hizo el mundo” contestando le “Santiago Barragán el Viejo”que ha hecho mi casa y las del barrio.
Javier Barragán, por su estilo al realizar el trabajo fue conocido. Hizo la mili en Madrid y se fijaba en las cornisas las dibujaba y el molde se lo llevaba al carpintero y le realizaba las Tajadas (moldes) de madera. Las bóvedas, remates con florones y cornisas fueron sello de identidad de Santiago e hijos. A Javier no lo igualaron haciendo bóvedas, trabajo de chino, hasta no poner el ultimo ladrillo podía caerse, se empezaba por la “Pechinas”..
Las paredes de “Tapias” debían ser de escombros si no se desbarataban. Donde hoy esta el estadio Francisco de la Hera fue terreno desnivelado y para hacer un parque en el lugar el alcalde pidió que se echaran los escombros para rellenarlo, Santiago se vio obligado a cambiar los ripios por tierra del campo que encargo a los carreros. Para hacer las Tapias se ponía los tápiales ( planchas) de maderas sujetadas por dos agujas de hierros larga atravesando los largueros con unos tornillos para no moverse, en su interior se echaba la tierra regada con agua y tupida con los pisones
Las tapias matrices eran de Sesenta centímetros las demás de cincuenta y cuarenta.
Los tabiques hace años eran de ladrillos de adobes y lucido con barro mezclado con paja donde iba cereal para ligar, en ocasiones la humedad hacía brotar el grano en las paredes como un prado.
Los cimientos se hacían con las piedras de las pedreras de San Marcos y las Pizarrillas, detrás del Paraíso, los picapedreros al ir extrayendo las rocas producían una gran profundidad, inundada por manantiales y lluvia, las piedras tenían adherida limo y la extracción era peligrosa, las pizarras y piedras eran trasportadas con carros de arreatas de Mulas y la arena era traída por los carreros del rió Guajira.
La cal de lucir las paredes procedía de Fuente del Maestre y se debía apagar bien, si no le salía al lucido saltones (desconchones).
Las hijas de Santiago, ayudaban a la madre o de modistas y bordadoras. A Paca Barragán nadie le enseño el oficio de la aguja, fue autodidáctica. Cuando nada era comprado confeccionado, sino realizado por modistas y sastras del pueblo, que iban a las casas por días que las necesitaran o pudieran y le quedaban las ropas enjaretadas, ella se fijaba y fue aprendiendo a base de romperse la cabeza hasta lograr la prenda.
El buen hacer de Santiago y esposa fue premiado, cuando su hijo Manolo en Bilbao enfermo los emigrantes de Almendralejo, lo acompañaron hasta la llegada de su madre y nunca estuvo solo cuenta su hermana Paca.