Almendralejo
Si tomas la nacional 630, encontraras una población que divisaras en la distancia, en horizonte.
La altiva torre, es genial no se quien la diseño, gusto y dinero le hecho, es diferente, ninguna es como ella ni semejante, es cabezona, altiva, radiante y sugestiva, se eleva al cielo para dejarse caer arropando con su sombra un pueblo reflejo de la piedra de la que fue construida.
Almendralejo esta sobre una meseta, rodeada de viñedos, que en el estío mas seco, el vendrá atardecer a embriagando, viendo mieses, doradas agarradas a una cepa que se vuelve hacia aquel que la mira, para siniestra mente dar una vuelta sobre sus brotes y pámpanos, para en la tarde cuando el viento mueve sus hojas, se agarra a las nubes, de un color grisáceos que baja, absorbiendo la humedad para derramar sobre la comarca llanto de lluvias que se vuelven prospera.
Almendralejo es singular al igual que sus habitantes, luchadoras que parece que las dejaron caer en el mapa de esta comarca de Barros, arcillosa, que se siente y adsorbida, a la suela de la zapatilla para quedar su polvo en ella como identidad de una circunstancia.
Caminos que van al vía de la plata legendario paso de la historia dejando huellas plasmadas en cada surco del camino, cunetas, laderas y cunetas,.
Piedras que están llenas de surcos que sirvieron de atalllas y derrumbadas, sirven de asiento al caminante errante en busca de una vida que vence los años y aquel que quiera borrarla del mapa comarcal.
Atardecer es de puesto de sol en un cabezon redondete que daba la vuelta al pueblo como una circunbalacion para mejor acceso a los caminos y salir de ellos y entrar en el pueblo. Caminos que por derechos de unas gentes pegadas a una llanura y a un punto de identidad, que llena aquel que nació y sus raíces, penetran en la tierra, arcillas que llena a aquél que la quiere d elo mejor que un lugar puede dar.
ISABEL CORONADO


