Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, mayo 10, 2014


         CAMINO MOLINO EN ALMENDRALEJO,



                                 

ERA SE UNA VEZ


En un camino puedes encontrar ogros que se esconden en los vagos de las espigas y crecen cuando las miradas se fijan en Él.
Era el camino por donde se pasaba todos los días, al volver se fijo en una espiga que bailaba al ritmo del viento, cimbreantes,
 Fue despegando de la tierra, empezó a caminar hacia el punto donde estaba la mano que se iba hacia el segundo, se sintió rígido por la espigas que se puso delante de el, se volvió firme cuando ella se situó, tan cerca que sus  par gañas caminaban hacia su cuerpo los granos se volvieron dientes que castañeteaban, como si fueran acordeones que se  muelleaban.

La tarde a mortecina, los rayos se escondían, temerosos de ver aquello que venia hacia el sistema que tenia señalado  en la curva de aquel camino, que se iba hacia los puntos mas vistos, colmados de trigales, que se empezaba a desperezar, venían con prisa, caminando una de tras de la otra, eran un batallón de espigas, que soltaban los granos, despegando hacia los puntos que no me daba tiempo ni se fue como si todos querían, tomar los puntos débiles, de la persona que firme, sin pestañear con la boca abierta, queriendo sentir  los que venían, por el camino que ya no eran mas que los momentos mas terroríficos que en un camino perdido. Puedes vivir, montado en el borrico Perico de peLo blanco, trotador que se iba y venia queriendo que le salieran alas y poder volar, ante aquel cielo que era el sendero por donde las estrellas se vuelven luces que iluminan las piedras, que clavadas en los senderos, se iban y venían hacia los paseantes.
ISABEL CORONADO


Era el mismo amanecer las mismas montañas, el sol.


AQUELLA NOCHE

Aquella noche fueron todos preparativos una vida nueva empezaba, donde iBa y llegaba y se posaba solo el tiempo la vida dejaría saber.

Cuando iniciaron el viaje iban con un Renoul 4, para ellos un cochazo, tanto que cuando se bajaban le quitaban el cable del decolle por miedo a que se lo robaran

La carretera aquella mañana, era un horizonte, niebla y cristales empañados, cuando iniciaron el viaje, cuanto hablar sobre donde iban, que pronto llego el dinero al final.
 El camino hacia el lugar se corto, vuelta hacía  casa, estaban bien, todo lo que hasta ese momento habían visto, pero quedaba tanto por alcanzar que mejor verlo en cualquier momento, eran tan jóvenes que el tiempo era una vida.

Habían pasado aquella noche 37 años muchos,  todos los escalones llenos de querencias, de montones de pensamientos que habían dado todo lo que una vida deja en los cuerpos cuando sobre las espaldas se posan los años.

Aquella noche iban hacer el viaje, que quedaron en un punto, que rápidos pasaron aquellos años, habían empezado andar sin ellos, hacia el horizonte de los tiempos .

Seres nuevos que les envolvían, de amor, ese querer de tranquilidad que cuando se fijaban en el equipaje pensaban en aquel día, cuando se les acabo el dinero, teniendo que iniciar la vuelta hacia casa.

La vida en un punto, continuo, nunca se termina, es una materia que se deja en cada paso, esquina de donde nos posamos.

Pensar en paisajes que nuca vistes, volver a conocerlos es vivir, ese pasado que vuelve grabado en años de vivencia alcanzados con saber.

 Dejar que sepas los que como nosotros tomar este camino que tiene cada vida, para todos y  pasar, descansar, saborear la esperiencia y el amor.

ISABEL CORONADO

viernes, mayo 09, 2014





QUICOTE ES UN GATITO TIERNO Y ARISCO QUE DERRAMA TANTO AMOR Y COMPAÑÍA QUE SU VIDA ES UNA PURA ORTOGRAFÍA


--LAVIDA DE UN GATO DE ALMENDRALEJO

La vida es un punto que un día, entramos y caminamos, por comas, dos puntos, interrogantes, admiraciones,  punto y coma, comillas, paréntesis, corchetes, guiones, llaves, signos, mas, menos, por, igual, barra, diéresis,

La vida son puntos ortográficos, llena de faltas ortográficas que dan las vivencias.
Reglones torcidos, que se filtran por cuartillas que van por diptongos, triptongos y puntos suspensivos, sobre un cuaderno que quedan prisioneros, en vivencias que se deslizan por paginas que van derramándose en  hojas, llenas de  borrones plasmados en planas, que se van incorporando.
 Pasas pejinas y escribes con reglones torcidos, que van en busca de encuentros de vivencias, que se filtran por un punto o coma sin decir palabras escritas, que se piensan vivencias que se van encontrando entre paréntesis, por unirse en cualquier punto suspensivo.

Nunca una hojas pueden, quedar sueltas como la vida siempre debe estar unida a las argollas, de  donde quedan, enganchadas, nada mas empezar se apropia de la persona que toma el cuerpo que se plasma en vivencias escritas sobre  folios enganchados en carpetas que van filtrando los mismos porque que una vida busca durante toda ella.

Quien no puede ver sus puntos flojos que se derraman cuando la escritura se llena de tachones, que la punta del lápiz va derramando a prisas sin querer dejar nada a tras. No hay mas rápido que la mina de un lápiz, al seguir las palabras que la mente le ordena, sin poder captar lo que tu quieres expresar, de prisa tiene que seguirte.

Una pluma escupe tinta deseosa de escribir las ideas que tu mandas a tus dedos, se agarra, quiere formar parte de tus dedos, todas las expresiones, que se quedan en el papel comiendo la tinta que va formando palabras querenciosas de ser leídas y captadas tus ideas .

 Frases que necesitan comas , puntos y laminas de un lápiz, que se gasta de tanto captar tus ideas y se deja querer por un afila-lápiz, que saca su sonrisa en forma de mina, para seguir acompañándote, en tus ideas y ser la reina de tu compañía sobre una hoja de papel.

Como ser un signo ortográfico que se deja, nunca te sientes  como un punto regordete, que rueda sobre el folio para unirse, con comas, puntos suspensivos, que van uniéndose en al vida que formamos en forma de ortografía, con fallos, aciertos, faltas ortográficas, la vida esta llena de faltas  ortográficas.

ISABEL CORONADO