Mi pequeña historia de Almendralejo

viernes, junio 07, 2013

Pantano de Alange, en su cota más alta


VIAJE

Viaje a los confines de los sueños donde el punto y sentido se alcanzan, con los mormullo de la inmensidad.
 Nunca encontré a nadie, ni supe quien se asoma en cada peldaño que sentía salir de entre la brumas que me indicaban, donde iba y venia.

Se fundieron, el saber con la ilusión, supe que alguien estaba, cuando vi salir la mano que me conducía a ese punto deseado, llamado centro gravitatorio, donde el cuerpo se siente atraído por fuerza que te a rastran a las inmensidades del sus cociente, rescoldo de los sentidos vividos, refugio de nostalgias paisajistas.

Vi salir el Sol, corrí, las brumas se despejaron, los llanos asomaran entre las cortinas de  los vientos que me hacían flotar.
 Me llevaban hacia las cumbres coronadas de sapiencias que me decían; corrí refugiándome, en el saber que era la mano que me tendía y  me daba el entendimiento del saber.
  Que no dejamos, que asome en nuestro sentir; sentimiento que apareció  con fuerza llorando, quiso atraparme, pronto fui absorbida por la sonrisa que se refugia en una grieta de las cumbres, que me arrastro hacia el valle verde, donde las aguas corrían,  me arrastraban, refrescaban, y me depositaban en una orilla llena de flores blancas que me embriagaron, despertando  de mi aventura.


INMEDIACIONES DEL PANTANO DE VILLALBA DE LOS BARROS.


ERA SE UNA VEZ


Era sed una vez, cuando el viento al atardecer baja ala tierra y hace batir las ramas que  dejan caer el aire que bate las hierbas, dando le suave brisa que desprende el olor a prado, aroma de margarita silvestre que se refugia en las orillas de los caminos.
Flor sencilla de tallo largo, que anima al caminante, al pasear por los senderos, observando  el atardecer, que se va alejando hacía la loma más alta para alcanzar el Sol.
Al caminar ves deslizar el viento por la hierba, que toma la frescura del ocaso de la tarde, mientra  un ser querido, te enseñaba al pisar por surcos labrados sobre la tierra refugio de pensamientos del labrador, que siente los latidos de la arcilla que que da vida a las plantas que renacen y brotan con bravura, hojas pegadas a los sarmientos de una cepa arraigada al tierra que la nutre. Dando le el vigor  para mover sus brazos cubiertos, de brotes llenos de racimos que con el sol van logrando el color  maduro de las mieses listas para el lagar.

ISABEL CORONADO.

martes, junio 04, 2013




NOCHE CERRADA

Era noche cerrada cuando se sintió unos porrazos en la puerta de la casa que estaba en la barranca de la orilla del regacho.
 La mujer miro a los Niños que dormían, la noche era oscura y corrió a asegurarse que la puerta estaba bien cerrada las ventanas y la madera que tapaba la chimenea.
Sintió tanto miedo que no contesto.
Los niños empezaron a removerse y uno se despertó, miro hacia donde venían los porrazos que estaban alterando la quietud de la humilde casa.
¿Hay dios quien sera?, ¿sabrá que no hay hoy hombre en casa?, se armo de valor, fingió estar hablando con el marido, inexistente como si estuviera.
 Mientras los niños despiertos atónitos callaban y se acurrucaban debajo de las sabanas buscando protección.
De pronto un trueno hizo temblar las paredes de la vivienda, a caer tierra del techo, se empezaron a oír paso  sobre el tejado que iban hacia la chimenea.

¿Que iba a pasar? últimamente estaban pasando cosas raras en la inmediaciones que tenía aterrados a los vecinos.

La lluvia se sentía caer en las canales con fuerza que con ira chocaba con paredes y maderas.

La mujer a vivo el fuego para que las llamas impidiera entrar al intruso por la chimenea, empezó a echar leña, hasta  no haber, se había olvidado entrar mas leña.

Como no había mas que quemar, levanto los niños echando los colchones en la candela, el calor tan grande que les sofocaba.

Los pasos seguían en el tejado, a si fue pasando la noche y llego el día, los pocos enseres quemados y los ruidos en el tejado  menos pero seguían.

Los ruidos del  venir el día característicos del campos al amanecer.
El ganado y los pastores se empezaron a oír a lo lejos, que se iban acercando, cosa que animo a la mujer, esperando que se acercara se armaría de valor y saldría fuera.

De pronto escucha voces, jaleo de los labriegos que iban pasando por el camino que pasaba al lado de la casa.

Esto la hace salir fuera con los niños agarrados al mandil,  vio a los labradores como apuntaban al tejado, las tejas debido a tanto calor echaban humos.

Sorprendida miro ella también, viendo que encima del tejado estaba la baca que había pisado tanto que las tejas estaban rotas y el animal intentaba bajar.

Osea que el miedo era causado por una baca despistada que no se sabe bien como pudo subir  a la techumbre.
La vaca  había sido la causa del miedo, de quedarse sin los pocos enseres calcinados en la chimenea.
El miedo es libre y cada cual tiene el que quiere. Y el miedo guarda la viña
ISABEL CORONADO

QUIEN PUDO DECIR NI PENSAR EN LUGAR ALGUNO DONDE MI TIERRA SE SUEÑA Y SUS OLORES SE MEZCLAN, CON LOS SENTIDOS DEL SENTIR SOBRE EL CIELO QUE SE POSA SOBRE LA INIGUALABLE CAMPIÑA.
 Camina detrás de cada paso que depositas sobre el tapiz derramados sobre  olorosas mezclas de perfumes, que el viento bate sobre  las sensaciones de tu sentido  que te va dejando la paz de  un ligar solo visto en Extemadura, pura y dura.
Nunca vi lugar como mi tierra, diversa e impar, como las nubes que la arropan.
Cada cual es como decía Chamizo "Asina" donde sus dichos y palabras son tan nuestras que solo nosotros dominamos.
ISABEL COCONADO.