Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, marzo 28, 2020

RECUPERAR LA VIDA

DESPUÉS DEL CORONA VIRUS


Volveremos

Volveré abrazar amis nietos, hijos hermana mujeres de mis hijos tíos y tantas personas.
Volveré a jugar con mis nietos en el parque .

Volverán las mediodías con mis nietos riendo y contándome su día de colegio mientras comemos, que bonito fue todo.

Volverán los miércoles comiendo pasta todos juntos.
Los viernes en casa de Gueli en el taller jugando, con Katy y Fafa y todo el que se nos une y en el parque.

Reiremos correremos uno detrás del otro, nos columpiaremos en el parque, oleremos la hierva del campo, iremos de aventuras y nos veremos cara a cara.

Volveremos ha encontrarnos a desayunar en el bar de la Serrania degustando las tostadas de Alberto saludando a los conocidos viendo la cara alegre de Alberto mientras nos sirve.

ISABEL CORONADO ZAMORA

EL CORONA VIRUS
EN NUESTRA EXISTENCIA





Un viernes que ha pasado.

Tengo la sensación como si el mes de marzo no lo estuviera viviendo.

Que los días fueran aletargados, esperando recuperar la libertad que teníamos y que disfrutábamos, un derecho vital.

Es un mes en mi vida blanco y negro, sin matices .

Ha veces me asomo al balcón para contemplar el naranjo que debajo de el crece, acariciar sus hojas el olor azar de sus flores que están abriendo.

Necesito el viento que choca con él para que vuelva a refugiarse sobre mi rostro con olor azar y verdor.
Ver el cielo para sentir que estoy aquí en la tierra, que el mes de marzo se acaba, junto con pensamientos y deseos que quedaron en las hojas del almanaque sin hacer.

Que mes de marzo tan distinto, no recuerdo en mi vida uno igual. Los he tenido crueles como la enfermedad de mi madre y otras cosillas.

Pero tengo salud y al despertar abro la ventana, no importa como este el día, si esta lloviendo me agrada que me moje las gotas de lluvias.

Ver los nublados que corren hacia su destino.

Mirar las palomas que bajan de bajo de mi balcón y nunca las vi.
Sentir el trino de los pájaros refugiados en el naranjo.

Sentir que estoy bien y mis seres queridos están sanos y de pronto miro al horizonte y lo veo azul y es como si la esperanza viniera hacia nosotros.

Ser fuerte es un paso y el siguiente un trote y el prosimo una carrera y el siguiente la cima de la meta.

ISABEL CORONADO ZAMORA