Mi pequeña historia de Almendralejo

miércoles, septiembre 03, 2014


RESPETAR AL SEMEJANTE COMO A UNO MISMO Y APRENDER A RESPETARTE A TI





La palabra respeto encierra montones de sustantivos, adjetivos, adverbios. pronombres, artículos y muchas oraciones gramaticales que no vamos a enumerar.
Empecemos por respetar a uno mismo, que ya es difícil y luego a todo aquello inferior que nos rodea, sea persona, animal o medio.
Cuando el respeto falta, estamos atentando contra nosotros mismos, nuestra credibilidad se derrumba, ante los ojos que presencia una cuestión, dejas de tener veracidad para convertirte en una casualidad de paso.
Es difícil a lo largo de una vida mantenerte respetuosa ante cualquier circunstancia, que te provoque irritabilidad y malestares que pasa por nuestro lado, pero se debe intentar hablar dialogar y sobre todo disculparse. ISABEL CORONADO

Foto: La palabra respeto encierra montones de sustantivos, adjetivos, adverbios. pronombres, artículos y muchas oraciones gramaticales que no vamos a enumerar.
Empecemos por respetar a uno mismo, que ya es difícil y luego a todo aquello inferior que nos rodea, sea persona, animal o medio. 
Cuando el respeto falta, estamos atentando contra nosotros mismos, nuestra credibilidad se derrumba, ante los ojos que presencia una cuestión, dejas de tener veracidad para convertirte en una casualidad de paso.
Es difícil a lo largo de una vida mantenerte respetuosa ante cualquier circunstancia, que te provoque irritabilidad y malestares que pasa por nuestro lado, pero se debe intentar hablar dialogar y sobre todo disculparse.


VIVENCIAS 


Las vivencias son gratas, cuando las sensaciones compartidas están llenas de risas , humor e instantes que dan para una conversación, llena de criterios diferentes que te llevan a una armonía de cuestiones, que te hacen callar para escuchar al interlocutor por sus ocurrencias. Al arrimarse al máximo al mar en el momento que venia una ola que nos puso de agua y de risas que nos causo al vernos.
Sirvió para reir intensamente.
Donde no faltan humor y recordar ese día.


ISABEL CORONADO


VIDAS NUEVAS

MIESES NUEVAS EN LA COMARCA DE TIERRA DE BARROS 

Es septiembre mes de inicio de un parón en actividades, que vuelven a recuperarse.
Este septiembre es diferente están dos de mis Ángeles, Adrian y Pablo, mis nietos.

La vida esta llena de todo, cuando esta inicia una cuesta llena de años,surjen tesoritos como estos, que te dan tanta alegria nada mas verlos.
Me gusta tenerlos, charlas en silencio con ellos, son tan pequeñitos, que aveces pienso que si me dará tiempo a contarle tantas narraciones y cuentos, con los que quedo embelesados a otros niños.

Adrian y Pablo son simpatía, agrado y temperamento que da la casta, sabiduría, avilés .
Pablo intenta descubrir sensaciones, tenerlo en mis brazos, e ir enseñando lo y darle a conocer aquello que le llama la atención, es verle descubrir un mundo que se refleja en la expresión de sus ojos.
Adrian es relajado y temperamental risueño me enamora cuando su madre le hace reír, sus carcajadas, llenas de amor, es un cielo, su avidez, asiento y su futura intelectualidad.
Adrian aquel niño que nada mas salir del paritorio, su mirada me pedía atención.
Dos seres, que me llenan de paz y admiración.
 — con César Calero Coronado
ISABEL CORONADO

lunes, septiembre 01, 2014

ADRIAN nieto de Faviola 



El pueblo de los TALLARINES

Érase una vez un pueblecito que estaba en la orilla de un camino, se podía divisar nada más doblar la curva del sendero.

 Las casas eran tallarines, tenían ojos bocas, el techo, tapas de botes de cacao.
 De los arboles colgaban los tallarines que se liaban en las manos de los niños, para que se los pudieran comer, las hojas de los arboles eran rebanadas, para untar de pan crujiente, por donde se deslizaba el queso.
Del tejado de los tallarines salían cascadas de caco recién hecho, que iba cayendo en tacitas, los niños la bebieran, mojando, churros sabrosos de Chipiona. (Recuerdas,  con que cariño todos los días os lo compraba la abuela FAFA)
Tallarines y niños Vivian felices, de pronto llego un enorme Macarrón, con su escudo de Beicon. Y es que estaba envidioso, porque los niños nada más que querían comer TALLARINES.
El suculento Macarro capitán de la pasta, que creéis que hizo, que introdujo en una olla tantos macarrones que al ser cocidos, se hicieron fuertes y empezaron a salir de la olla, apoderándose del pueblo de los Tallarienes, que fueron empujados hacia una laguna.
Llorosos por la destrucción del pueblo un duende que habitaba en el lago, se despertó, sabedor de sus desdichar hizo magia “ABRA CALABRA PATA DE CABRA” y de pronto los tallarines empezaron a ponerse derechos,  ayudados por el duende del lugar.
 Recuperados, se encaminaron a conquistar su pueblo,  que estaba lleno de macarrones grasientos de salsa de tomate,  que dormían a la sombra de los tejados de cacao.
Don Cacao, al ver a los Taallarines,  le preparo a estos, una gran taza humeante de chocolate, que les dio vitalidad.
El duende, con la magia fabrico para  los Tallarines, una gran escoba de verduras, con la que  empujaron a  todos los macarrones del lugar,   estos de oponían,  pero no pudieron, hacer frente ante la fuerza que el cacao  había dado a los Tallarines, que con ayuda de las escoba de verduras, fueron, introducidos   a una gran olla, siendo degustado por los niños de una excursión.
Y los tallarines vivieron felices y su pueblo resplandeciente, siendo guisados por mama y degustados por niños estupendos como ADRIAN E IBAN.
Espero que te guste amiguito ADRIAN

ISABEL CORONADO