Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, enero 10, 2026

 DEJAR DE SENTIR



Un día dejamos de sentir, percibir olores, sensación, sentimiento como aquella luz, que de pronto iluminó se apagó. Madre hijo hijo y madre o amigos compartiendo.

 En el mismo lugar los sentimientos se fueron arrinconando, sin percibir que el respetar lo que quedaba y por el que yo luchaba.

 Los abrazo, beso, sentimientos, todos fue desapareciendo, abrazos, una extraña llena de desamparo, no lo comprendía.

 Cómo se puede llegar a huir de una persona, a no tener sentimientos por la otra, callada siempre, esperando, que lo se apagó cuando éramos dos personas conviviendo en una casa.

  A veces miraba, recordaba sus ojos y todavía quedaban brillo porque no expresar cariño.

 La vida con voces, necesito que me traten con cariño, con amor sentimientos que no debemos dejar nunca negar, ni  compartir, en la nostalgia,  nada más había nada,

ISABEL CORONADO ZAMORA

viernes, enero 09, 2026

                                         ATARDECER



Los atardeceres con los años van cambiando de circunstancias estancias y de momento el atardecer la puesta de sol ver como las luces se van encendiendo  en un árbol de Navidad.

 Floreciendo cada ventana, tiene una vida un sentido una pasear por la playa, es un sentimiento, una forma una estancia un lugar.

 Ver como otras personas manejan el balón juegan, se divierte, enseguida surgen,  recuerda pasear por la playa es una estancia llena de momentos de cada uno.

 Vida, hay personas que han ido que han venido que han estado, el espigón continúa siempre igual, mirándonos, viéndonos.

 Recordando aquel día, que bajé a la playa a ver a uno de mis hijos, no daba con él, por más que lo buscaban no lo encontraba, de pronto apareció haciendo aquellos famosos castillos de arena.

 Eran momentos, ese fue un momento el momento en que jugaban al fútbol, uno de ellos, el más pequeño con aquellas piernitas, que parecían que se iban a doblar.

Que corría y corría detrás de aquella pelota con su melena al viento, esa era una circunstancia, otro momentos, son los famosos corrales.

Buscando con su red de camarones cuidado encontrará un camaroncito, hasta que logró hacerme una tortilla con ellos.

 Los caracolescangrejos, que mi padre cogían con tantos esmeros, con tanto cariño, por danos gusto, ese era otro momento, otra circunstancias mi madre, que había recuperado las vistas, después de operarse, corriendo contenta porque podía ver mejor, disfrutando, con aquella camisa, estampada de colores vivos, rápida corriendo.

 Las luces empezando a encenderse, mis hijos a su alrededor, ella repartiendo cariño, amor y tantas otras cosas.

 La playa llena de circunstancias, del momento personas, que han venido por un día y no han vuelto más personas, que sentimos esta playa, que al pisar nos cautiva, su atmósfera, que a gusto estamos así de los sentimientos.

 Aquellos días con personas que ya no están con nosotros, que convivieron y que nos amaron, y quisimos, ya no están y  las necesitamos.

Nunca serán  reemplazados, pero las ocupan esos lugares y te hacen por momentos olvidar, pero no enseguida surgen recuerdos, los momentos que marcaron nuestras vidas.

 Mientras mirabas al frente, es difícil mirar un horizonte, una raza que hay detrás de esa noche, te puedes encontrar ser  pasajeras en una realidad.

 San Juan, gaviotas que buscan un lugar en la playa, para posarse, marineros que navegan con sus veleros.

  Boyas que flotan permaneciendo inquieta abatidas por el oleaje, un tanto un por un cuando y un porqué, cuantas sinopsis hay la vida.

 Nos da todo desde que nacemos, suerte menos suerte, más poder, menos poder, vivirla no sé si es fácil o difícil.

 Lo que te van a dejar en esta, vida porque habrá personas que te dejen, pero pocas surgirán monigotes, espantapájaros, libélulas, aves de rapiña que no te van a dejar superarte cuando pasen los años.

 Esa escalera que va subiendo, con tanto esfuerzo, hacia ningún sitio y miras hacia abajo, te das cuenta lo que te has perdido, tú podrás decírselo a otras, personas que esa escalera, se paren en cada escalón, pero no va a servir de nada, porque cada persona querrá subir, solita a ella y tropezar y levantarse etcétera etcétera etcétera.

ISABEL CORONADO ZAMORAA

jueves, enero 08, 2026

 21_4_2025  

                               MAGIA DE SUEÑOS



Soñado con una fiesta como si fuera de una asociación una reunión con muchas personas no conocía a  nadie.

Un ir y venir donde cada una aportaba platos cocinados.

Muchas personas un ir y venir.

Yo había llevado una bolsa grande de chuches antes que había guardado en un armario.

Voy por ella entre las gente era mi aportación.

Está abierta era mi aportación.

La llevo a la mesa donde estoy sentada con otra persona y ellas sacan queso fresco y un guiso de carne frío con tomate, aceitunas una ensalada.

Me da miedo comer pues todos comen a la vez y meten las cucharas en el caldo.

La comida está muy buena y alabamos a la persona que lo ha echo y decimos que es un guiso antiguo.

Mi marido llega con una cerveza que le da a la persona que está a mi lado.

Me extraña su galantería, que no tiene conmigo, que no me trae, aunque tengo la copa medio llena le llamó la atención, por el gesto que no tiene con migo, me mira desairado con gesto de mal humor 

,9-2-2025.

Soñar que eran los reyes que tenían que dejar los regalos en un lugar que para dar la sorpresa que a mis nietos y demás.

Lejos quedaron aquellos reyes magos.


Con cartas que escribía que me decía mi madre  pon la está noche en cima de la mesas y  al levantarme a la mañana siguiente había desaparecido.

Según mi padre, eran los Pagés de los reyes encargados de recoger las cartas de los niños.

Y por la noches entraban por por el ojo de la cerradura de las casas y recogían, las cartas de los niños.


El día soñado corría a ver los zapatos llenos de caramelos y al lado su muñeca “JISELA” fue la única que tuvo en toda la niñez

Cada REYES se volvía distinta , era magia , con ella jugaba sin cesar cada día del año pero a finales del verano el juguete desaparecía.


Haciendo presencia el día SEIS DE ENERO, pero irreconocible, la madre cada año la bestia según la muñeca que pedía la niña.

Una veces era: de Sevillana, de comunión, un año le dijo que la quería como “Marisol” artista de la época y fue la que más le costo y la que descubrió la niña, al darse cuenta que era la del año anterior.

Pues su cara poco tenía que ver con la de la artista y con la muñeca que había visto en el escaparate de la tienda.

Pero la ilusión era grande y de ello se encargaban sus padres, para sentir más los reyes, llenaron el suelo de la cocina de tantos huesos de aceitunas, que eran la que los majestades habían comido.

La hermana, había quedado, un cubo enorme lleno de agua para los camellos.

Un año deseo tener un peso eran tiempos malos y se preveían que a los reyes magos, no les iban a dar tiempo de entrar en algunas casas.

Los padres con sus pocos haberes salieron a comprar, al bazar de “Fernández” en la calle Real, el ansiado peso que una de sus hijas querían.

Forzándose al máximo, por el del  escaparate, que tanto ansiaba el día seis estaba en los zapatos acompañado de una mandarina de caramelo comprado en la dulcería pastelería “DELGADO”.

La hermana cuando despertó, hayo un muñeco muy cabezorro y algo deforme que el padre bautizo con el nombre de “Perico” ella le tomo tanto cariño que se acostaba con él y en cuanto volvía de la escuela ya estaba con el juguete.

La vestimenta del muñeco era de marinero, ropa realizada por la madre, pues para que costara más barato, los vendían sin vestimenta y le hacían, las composiciones que ideaban con restos de telas de los vestidos realizados.

Aquel año tuvo suerte la hermana, pues se recibió un gran paquete de la familia de Madrid, con otro muñeco, pero este precioso y muy bien vestido, a ese el padre le puso de nombre Mateo, con los dos se acostaba, como las hermanas, dormían juntas, reñían, pues los muñeco estaban fríos, hasta que lo calentaban, pero la pequeña tenia que acostarse con ellos todos los día.

ISABEL CORONADO ZAMORA


                                 UNA HISTORIA MAS 



Oír como chocan las olas contra las rocas.

Mi nombre es cangreji, vivo en los corrales de Chipiona.

 Hoy he conocido a unos niños que se llama Pablo y Adrián.

Son super divertido, al verlos me escondo detrás de las rocas.

Cangreji, no quiero que me molesten, ni que la asusten.

 Su mami está en otra roca, pendiente, de él, cómo se ha hecho amigo de Pablo y de Adrián.

Y los invita al espigón, cuando llegan,  bajan por una escalera hacia el fondo del mar, todo de concha que  ven atreves de una gran burbuja de cristal, que es la casa de la familia de cangreji,.

 Le enseña desde ella como los tiburones que sonríen y chocan con el cristal de la gran burbuja y le dice cangreji que no tengan miedo que es un bebé.

Y de pronto aparece la merluza invita a Pablo y Adrián a que se monten en su lomo, pero para ello le tienen que poner un traje de buzo con la escafandra y un tubo con aire para  respirar debajo del agua.

Montado en el lomo de merluza viajan por el fondo del mar y ven a Neptuno y un caballitos de mar, estrellas marinas, corales y grandes acantilados y de pronto aparece el barco del pirata,  y está lleno de cofres de moneda, pero merluza le dice que no toque que pueda parecer el pirata.

De pronto escuchan unos ruidos y una gran risa es el pirata con patas de palo y un garfio por mano.

 Le falta un ojo que lleva tapado y chilla.

Es el momento  de correr comenta merluza, salen rápidos.

 Lo único que quiere el pirata, ser amigo de ellos, es que se le ha olvidado de hablar de tanto decir glu glu glu glu glu, mimii empieza a llorar pues está aburrido de estar solo.

 Pero merluza le dice que a la vuelta jugarán con el.

Y empieza a navegar a navegar y de pronto aparece una gruta, que no tiene agua pero también es profunda y allí Pablo se puede quitar las escafandra, Adrián también y  el traje de buzo.

Momento que empiezan a subir hacia arriba del espigón pero por el camino encuentran una piedra, brillante y preciosa,  es la de los deseos, con la cual pueden pedir uno, lo piensan, meditan.

Y entonces Pablo pide uno y Adrián otro, cuál sería una tarta no, empiezan a dudar, de pronto la  piedra se deshace. 

Porque los deseos hay que pedirlos tan rápido que han tardado en hacerlo, cuando han querido pedir uno, la la piedra se ha hecho polvo ha desaparecido, ! jo! qué rabia comentan.

Pero por una ventana de la escalera han logrado ver una gran ola que les invita a que se monten, en su cresta de montañas de olas, que los depósitos en las islas del Caribe, allí han visto que hay  monos gigantes y los abuelos de Cangrejo.

 Son tan gigantes, que no le supone esfuerzo coger fruta de los árboles, se los dan a los dos hermanos, pero nuestros amigos tienen miedo, entonces, retoman las ola y montarlo en su cresta, los lleva otra vez al punto  de partida y depositan en el espigón.

 Ha sido una aventura guay, hasta la próxima le dicen a cangrejo y a su mamá cangreja

Isabel Coronado    Zamora


LOS SILOS LOS SILOS






¿Qué fueron los Silos? Pues construcciones que los labradores hacían para guardar el grano en la antigüedad, ¿Cómo? Pues os lo voy a contar.

Un buen Silo que conservara bien el grano, se hacían en zonas altas, cuyas tierras fueran de Caleño o Crea.
Su construcción era muy rústica: se hacia en el suelo un hoyo, con una circunferencia de dos varas y una de profundidad, siempre dependiendo del grano que almacenar, para su mejor conservación, en el fondo (llamado caldera) Antes de echar el grano, se ponía una capa de paja y se forraban con ella las paredes hasta el gargallo (gañote) para que esta absorbiera la humedad de la tierra.

Una vez construido el Silo y acondicionado, el grano se iba depositando en el centro y una vez llenos la boca de entrada se tapaba con paja y una losa fina de pizarra, (si recordáis el pavimento ya desaparecido de la callejita las lanchas pues como estas eran). Los dueños sabían su ubicación por una señal característica por ellos conocida y nunca se confundían.

Cuando se sacaba el grano se procuraba que fuese un día de viento para poder ventilarlo y limpiarlo de asientos.
En Almendralejo hubo cuatro Sileras conocidas, la de la plaza de abasto (me cuentan que fue llamada San José, otros mayores opinan que no tubo nombre).

La Silera de San Roque, lindaba con la ermita de igual nombre que fue destruida, hoy terrenos del colegio y parroquia de San Roque. Esta silera también fue conocida por “Petra Macho” por tener esta mujer una casa allí, con una chumbera muy alta que rodeaba la vivienda.

A la silera de Santa Ana, llamada así por estar en las inmediaciones de la ermita de igual nombre, ya desaparecida y en la actualidad Colegio San Francisco y calle Santa Teresa en la antigüedad llamada calle el Barro por haber muchos charcos, provocados por los huecos mal tapadas que habían dejada los Silos.

La Silera de San Antonio o de los frailes, estaban pegadas al convento con igual nombre, hoy hogar del Pensionista; en el pasado casas de maestros.
Cuando se derriban estas viviendas para hacer el actual hogar se pudieron ver los silos que habían permanecido debajo de ellas enterrados. El más reciente aparecido al caer las últimas casas de maestros, era tan grande que para poder taparlo se hubiera necesitado más de un camión de hormigón.

Cuenta mi padre que la Silera más antigua de Almendralejo, estaba en los terrenos de la plaza de Abasto, en una de la remodelación del mercado se pudieron ver algunas de estas edificaciones.
Construcciones proliferas y necesarias, para la conservación de los cereales. Hubo Silos dobles con una sola boca, en su interior en el medio tenían una abertura por donde iba pasando el grano del principal al otro hasta llenar

Si las construcciones no guardaba las normas, bien por no ser zona Caleñosa o se hacia antes de dar con el caleño, al abrir el Silo el labrador se encontraba que el grano había retoñecido con la humedad y se había perdido.
Una vez sacado el cereal estas cámaras guardaban vaho (sin oxigeno) perecieron personas en ellos al sacar el grano o limpiarlos. Entonces cuando se abría el Silo para que se oxigenará se manteaba, (con una manta echar aire hacia dentro).

Hubo un año que la cosecha de los cereales en la comarca se perdió y no hubo al año siguiente, tardando tiempo en recuperarse la de trigo, siendo necesario traer este producto de Andalucía y la Mancha.
Una fanega de tierra sembrada de trigo daba treinta fanegas de trigo rubio o raspinegro, de la misma cantidad cultivada de cebada, se recogía cincuenta fanegas. Cada agricultor estaba obligado a sembrar un cupo de trigo para moler y con la harina hacer pan.

Los cereales se sembraban en el termino de Almendralejo, los cultivos de viñas y olivos en las tierras de los pueblos que cercanos.

Cuando la uva cuesta haya por los años 1940, quince pesetas la @ las tierras sembradas de cereales son ocupadas por viñas y cuando la aceituna de verdeo es más rentables, gran parte de vides son arrancadas y la tierra sembradas de olivos, dejando se de sembrar en casi todo el termino el cereal.

 El documento que os ofrezco para que leáis fue narrado por José Coronado Cano, persona de gran memoria, bondad y cordialidad.

Este testimonio fue narrado por él en la década de los años 1990.
Fecha en que poco testimonio escrito sobre los Silos en Almendralejo había.
Hombre bueno que quedo un legado en la historia popular de Almendralejo.
Todos sus testimonios están contados en primera persona.

martes, enero 06, 2026

 El LIBRO DE MI INFANCIA

                 


Nada permaneció igual al bajar del coche, la calle estaba desierta, solo me hice centro, un escalofrío, el portazo de la puerta.

 Me encamine a la calle donde había jugado tanto, me parecía tan distinto hasta el olor de la brea era diferentes. 

 Era solitaria y anochecía la calle sin nadie, llegué al portal y abrí la puerta, preferí subir los escalones,  sentir la llave del portal al abrirlo, el olor de la humedad, se hacía sentir.

 Al llegar al descansillo, la puerta aquella puerta que tanto amor al abrirla me esperaba, cuando yo decía mamá papá abuela.

 Giré la llave, al abrir los años estaban allí, en las paredes dé entonces, no estaban llenas de tanto sentimientos, todo hubiera preferido quedarme con aquel piso, tenerlo en mi poder, refugiarme en él mis pesares, alegrías, errores que se cometen, en aquella película el día después quisiera regresar.

 Encontrarme con ellos, primero encontrarme con esos seres tan querida y decirle cuanto lo siento cuanto pero bueno habían pasado los años había madurado, allí estaba.

 Subí las persianas, todo estaba en silencio, la bocanada de aire fresco al abrir las ventanas me gratificó, la humedad se sentía en paredes, en puerta, el frío se sentía, encendí la estufa, el calor  hizo sentirme, algo mejor.

La soledad me embriagaba, pensaba, meditaba, me senté en el sillón,  al lado de la ventana, mirando el mar, casi en tiniebla, la oscuridad reinaba, me eché para atrás, el sueño fue apareciendo, sentí pesado los párpados, hasta que me quedé completamente dormida.

No sabría decir las horas que había permanecido dormido, solamente el frío me hizo despertar la calefacción se había desconectado.

 La habitación estaba oscura, empezaron los fantasmas de mi subconsciente, quisiera que donde hubo tanto amor, volviera.

 Me dejé caer, aparecieron imágenes, alargue la mano hacia el interruptor y miré el reloj de la pared, que un día se lo regalaron a mi madre una vecina, del bloque. La pila se habían gastado, estaba parado, fui al mueble, tome una nueva y lo puse en hora.

Apenas había dormido unas horas, estaba despierto una vez más me incorporé, fui a refrescarme la cara sentir la necesidad de salir fuera.

La oscuridad era grande, la noche avanzaba,  me daba igual, necesitaba pisar  aquella tierra, que desprendía abandono, volvió a bajar las escaleras, abrir la puerta y me encaminé, ligero hacia el primer sendero que encontré de pronto, sentí el agua en mis pies, el ruido de las olas.

 Fui donde tanto había jugado, solamente iluminada por las luces del paseo marítimo, me senté en él y miré las estrellas, era el  rincón preferido de mi madre para las puestas de sol y familia.

 Surgió el recuerdo de aquella noche, cuándo  llegó un pirado y le dio por decir que iban a aparecer los extraterrestres a las 3 de la mañana,  mis hermanos, mi padre y los amigos, es tuvimos toda la noche pendientes de la llegada de los extraterrestres.

 Recuerdo que íbamos a casa a cada momento durante aquella noche y mi abuela salía diciéndonos que la desvelábamos, se volvía costar mientras nos decía si habían llegado los seres del espacio, me tengo que levantar, cuándo llamáis.

 Así nos tiramos  toda la noche, hasta que amaneció y a día de hoy, no  han aparecido extraterrestre pero nunca olvidamos aquella noche y la voz de la abuela por querer dormir y que no la molestaran.

 Si la voz de mi abuela, que resuena en mí y me hace sonreír, era el rincón de las puestas de sol de las reuniones del amor, que nos profesábamos, nos queríamos, cuanto me arrepiento del daño, que yo podía hacer. Pero bueno hoy estoy aquí quiero recuperar para mí los recuerdos, es lo único que me queda vivir de ella.

Era regresar al pasado, no necesitaban nada igual, ni ideas, del estado, escuchaba la Rusia de mis padre, sus chistes, el hablar de la flores, de pronto sentir unos pasos, como si estuviera extranjeras.

 La mujer de caminaba hacia la playa, hacía viento, estaba desapareciendo, sentí la humedad, la falta de prioridad.

 Mi destino no sabría que decir, quién fue el más cruel, pero allí pasó todo tan rápido, me habían pasado tantas cosas que serian  difíciles, contarles, hablarles con tanta sabiduría como ellos daban.

  Me tenía que aguantar con el sonido de los sueños, uno regocijo, me hizo haber crecido, no había conocido sus abuelos, lo que también se había perdido lo mejor de la vida.

 Los de historias que se habían olvidado, que él la había conocido, pero nada podía estar, habían pasado los años tan rápido, como en verano, o en otoño,  con ellos una primera vez creía tener todo mío, categoría, sin ellos le faltó, siempre recordaba a mi madre y caminar gritándonos.

Quería sentir no sentir, una cosa que habían madurado en los sentimientos, sabía que sus gran  verdad, era que estaba solo, que no tenía nadie, necesitaba tenerlo todo, pensaba que aquí encontraría el refugio tan necesario, me hacía recapacitar, a la vez me dolía en el alma pero era así.

 Como relatar, que no había sido mi vida, era imposible la idea que bajar, pensar como decirle a ellos lo bueno, lo malo, era como mirar el espejo, una pared blanca que ya lo elegí.

Volví a la casa y cada escalón que subía era un escalón que se clavado en mi alma, recortaba, aquéllas risas, saber quien llegaba antes a la sombrilla,  fue imposible no recordar el carro de los helados,  corría rápidamente, con mi abuelo para que me los comprara, en el próximo escalón estaba escrito, un poco de mí, que nunca querré olvidar pero nunca los voy a dejar.

ISABEL CORONADO ZAMORA