Mi pequeña historia de Almendralejo

viernes, diciembre 15, 2017

  QUE SUEÑO DE TIERRA Y NUVES




Donde se dejo el sueño que dormitabas debajo de aquel olivo con el jato puesto a su sombra sin corazon soñador que  las nubes, de unas hojas amigas que marcaban el amor.
 Querer siempre, soñando en vencer el al cielo, que detrás de las ramas buscaban amparos las nubes.
 Sin dejar de ilusionar que el paso de los nublados llevarían al amigo la lluvia, que preguntabas sin pensar, ni querer, solo contar la forma del olivo.

 Sin viada, dejado de lucha, perder y ganar un sueño, amparo de una meditación sin querer, donde el sueño te hizo navegar y soñar.
 Que las hojas de un olivo se convertirían en Palacios, que   la tierra donde dormitabas era el suelo de las nubes, donde viajabas por encima de la vieja torre, de un pueblo.
Que la espadaña marcada  con un reloj sin horizonte, dejado por un sueño que voló con la cometa que fue tomada  por un nublado lleno de sueños,  de preguntas sin pensar en ti, sin querer en soledad ni tu viada, que  se dejo en una jugada de naipes, llenas de barajas de sueños.

 No dejar de soñar marcar el cuadro de tus creencias navegar debajo de un sueño.

ISABEL CORNADO ZAMORA


                                    Si la tierra de barros fuera roja



Si la tierra roja fuera el rey de la tierra, de un mundo en que nadie mas que un pájaro, con su vuelo formo la torre que limito la orillas, de un camino sin respuestas, donde la cepa fue la hija de la filoxera.
 Que acabo con los encuentros del labrador, de un trabajo lleno de amor en un camino de guerras en un  un mundo.
 Viviendo de la tierra que el hombre exploto sobre una bandera de "Liazo" llena de escombrones, donde el hombre se sitio y marco el camino pon la vereda y padrón.

Nadie es mas rico sin creencia, lejos de olvidar que el ser humano perdió su bandera y dejo el amparo de unas pisadas sobre valles lejanos, donde el arroyo se cegó y el camino se cambio.

ISABEL CORONADO ZAMORA