Mi pequeña historia de Almendralejo

jueves, octubre 23, 2025

 CANCIONES DE UNA VIDA




Canciones de una vida que en la madrugada toman vida.
Que lejos están aquellas noches cuando la radio Ondina comprado en García Radio sonaban, las melodías de la época y mi padre le bajaba la voz, al emisor y le decía "Manuela" cántanosla, mientra ella iba cantando, el sueño nos iba venciendo,.
Cierro los ojos y veo la cocina con la camilla, sobre ella la jarra de agua.
En una silla el abuelo mirando a su hija con admiración, mientras la gorrilla se iba inclinando hacia un lado.
El liba el cigarro sacando la petaca el librito, con una mano lo sujetaba, el papel lo pegaba en el labio superior.
En una mano la petaca, que abría, la inclinaba y echaba el tabaco, en la otra el papel blanco sobre la palma de la mano donde derramaba las hebras de picaduras de tabaco, que iba liando muy finamente hasta quedar todo perfectamente rematado el pitillo liando sus extremo.
Colocaba el cigarrillo sobre la comisura del labio, lentamente se buscaba en el bolsillo, sacaba el mechero de mecha, que desenliava.
Despacio e iba sacando le la mecha que arrimaba a la piedra y con la mano flotaba una y otra vez hasta provocar la chispa, que encendía la torcía que a soplaba para que se encendiera y tomara fuerza.. Ponía sobre ella el cigarro que se encendía mientras el chupaba con fuerza hasta que se encendía el pitillo y el mechero, la mecha que apagaba con el pulgar y liaba la torcía sobre el mechero que introducía en un bolsillo de la chambra y empezaba a fumar lentaente muy despacio tomando fuerza hasta dar la calada. Una vez fumado y escuchado la canción despacio se levantaba e iba a la cama.
Canciones de una vida que en la madrugada toman vida, que lejos están aquellas noches cuando la radio Ondina comprado en García Radio sonaban estas melodías y mi padre le bajaba la voz y le decía "Manuela" cántamela, mientra ella iba cantando. El sueño nos iba venciendo,. Cierro los ojos y veo la cocina con la camilla y sobre ella la jarra de agua.
En una silla el abuelo mirando a su hija con admiración, mientras la gorrilla se iba inclinando hacia un lado.
El liba el cigarro sacando la petaca el librito, con una mano lo sujetaba, el papel lo pegaba en el labio superior.
En una mano la petaca, que abría, la inclinaba y echaba el tabaco, en la otra el papel blanco sobre la palma de la mano donde derramaba las hebras de picaduras de tabaco, que iba liando muy finamente hasta quedar todo perfectamente rematado el pitillo liando sus extremo.
Colocaba el cigarrillo sobre la comisura del labio, lentamente se buscaba en el bolsillo, sacaba el mechero de mecha, que desenliava.
Despacio e iba sacando le la mecha que arrimaba a la piedra y con la mano flotaba una y otra vez hasta provocar la chispa, que encendía la torcía que a soplaba para que se encendiera y tomara fuerza.. Ponía sobre ella el cigarro que se encendía mientras el chupaba con fuerza hasta que se encendía el pitillo y el mechero, la mecha que apagaba con el pulgar y liaba la torcía sobre el mechero que introducía en un bolsillo de la chambra y empezaba a fumar lentamente muy despacio tomando fuerza hasta dar la calada. Una vez fumado y escuchado la canción despacio se levantaba e iba a la cama.
DE MI NIÑEZ
Canciones de una vida que en la madrugada toman vida, que lejos están aquellas noches cuando la radio Ondina comprado en García Radio sonaban estas melodías y mi padre le bajaba la voz y le decía "Manuela" cántamela, mientra ella iba cantando. El sueño nos iba venciendo,. Cierro los ojos y veo la cocina con la camilla y sobre ella la jarra de agua.
En una silla el abuelo mirando a su hija con admiración, mientras la gorrilla se iba inclinando hacia un lado.
El liba el cigarro sacando la petaca el librito, con una mano lo sujetaba, el papel lo pegaba en el labio superior.
En una mano la petaca, que abría, la inclinaba y echaba el tabaco, en la otra el papel blanco sobre la palma de la mano donde derramaba las hebras de picaduras de tabaco, que iba liando muy finamente hasta quedar todo perfectamente rematado el pitillo liando sus extremo.
Colocaba el cigarrillo sobre la comisura del labio, lentamente se buscaba en el bolsillo, sacaba el mechero de mecha, que desliva.
Despacio e iba sacando le la mecha que arrimaba a la piedra y con la mano flotaba una y otra vez hasta provocar la chispa, que encendía la torcía que a soplaba para que se encendiera y tomara fuerza.. Ponía sobre ella el cigarro que se encendía mientras el chupaba con fuerza hasta que se encendía el pitillo y el mechero, la mecha que apagaba con el pulgar y liaba la torcía sobre el mechero que introducía en un bolsillo de la chambra y empezaba a fumar lentaente muy despacio tomando fuerza hasta dar la calada. Una vez fumado y escuchado la canción despacio se levantaba e iba a la cama.
JUAN ZAMORA
ISABEL CORONADO


lunes, octubre 20, 2025

 PUCHO Y CESAR VAN DE AVENTURAS


PUCHO Y CESAR VAN DE AVENTURAS
Como distinguir a veces lo real de los sueños, se preguntan unos niños, caminando al encuentro de su abuelos, que los espera en la puerta de su casa, con su movilette rojo con aguaderas de espartos.
Corren nada más doblar la esquina de la calle, hacia él, y rápidos se montan y meten los pies en los jaques, y se pegan uno con otro los hermanos y se agarran con fuerza a su abuelo, emprendiendo la marcha hacía la “Alberca vieja” donde esta el huerto, que al atardecer desprendía olor a tomate regado, con el agua del regacho “Palomino” cuyo fondo estaba llenos de pequeños peces cabezudos, renacuajos, ranas ect.
Que divertido es estar los tres juntos y ver al abuelo cultivando su pequeño sembrado y corren y juegan en la orilla del regacho, e ir contentos, hacia el chozo de caña, fabricado por su abuelo, que les sirve para guardar aperos de labranza y refrigerios para calmar el calor y tempestades y dormir la siesta, después de degustar las viandas realizadas por la abuela, que ha puesto en la fiambrera y guardada en una talega y colgado de una tranca, que sobre sale entre las cañas del chozo, ritual de la comida, que su abuelo hacía, sentándolos sobre unas piedras alrededor de la fiambrera, dentro, del chozo, sabores recordados de la comida, su guste y disfrute.
Al termino, su abuelo tiende la manta sobre el suelo de tierra del chozo y se tendían junto a él, que les narra cuentos, mientras el sueño, con lentitud, comenzaba y la realidad se convierte en irreal y deja pasar la ficción, de los sueños de César e Isaac, mientras dormitan en el chozo.
De pronto se ven solo y una brisa que empieza a levantarse y sorprendidos ven lo rápido que se convierte en un remolino, que levanta tal polvorera que les ciega los ojos, apenas ven y se sienten absorbido por una fuerza tal que los eleva sin dejar de girar, dentro de aquella fuerza centrifuga que les hace pegarse a sus paredes.
César e Isaac los dos juntos ..............................................