Mi pequeña historia de Almendralejo

jueves, enero 01, 2026

 

UN ATARDECE SOBRE MIS PIES



Aquel atardecer,  mirando el mar, una costa tranquila, una arena fina acariciada por sol,  brillando en lo más alto,  de un estío caluroso.

 Disfrute, de paseantes, gente bailando en la orilla, la música sonando, la serenidad, tranquilidad de las olas en un constante movimiento hacia ti .

El sol reflejado se  en el mar, junto a las nubes pequeñitas, como si las hubiéramos ido pellizcando y depositado en el cielo, plumas flotantes que se alejan de la sombra, en busca del  horizonte,  recta tan perfecta y tan inalcanzable

 El espigón con sus piedras,  mojadas, paseo de una vida, en una bajamar que ha dejado una playa tan lisa tan suave, que al pisarla el sonido de una guitarra, el rajaos de una guitarra, sus notas están llenas nostalgia, de un tiempo, de asir manos menudas y abrazos.

 La música con canciones que se despegan deseosas de llegar al horizonte, admirar, la belleza de la naturaleza,  deseo de cuidarla cada día más.

 Ver unos niños jugando, en esta playa en las cuales ante jugaron nuestros hijos, palabras que quedaron impresas , enamoradas del brillo  del agua, deslizarse haciéndose adueñándose, de la playa, como una sociedad nacional.

 Los paseantes sintiéndose libre, dibujando en la arena, que quieren encontrarlo, que un día dejaron en esta playa.

 Quisiéramos encontrar recuerdos en la plaza del día que un niño, jugando haciendo bolas de arena, colocándolas como un sistema solar.

Imágenes de ese niño, jugando, en la playa, sobre esta arena que  pisas.

 Cuántas personas compartimos, en un momento dado, cuyas huellas desaparecieron, solo queda un puñado de recuerdos, que son  proyecciones, si pudiéramos, entrar dentro de ella, o abrazar  alguna de las que solo tu encuentra.

 Ese momento, de dicha,  guitarra,  tardeando,  brillante, tan soleada, qué bonita es Dios mío esta tarde,

 La música, la gente joven, esperando de la vida qué será, Dios mío cuando las he ido recolectando como un racimo de uvas en el esportón de  esparto.

 Cada vida tiene una vivencia, nacidas, de la quietud que tiene una playa, con su  hamaca destartalada, en cualquier rincón de ella.

 Una rampa, una madera, el señor de una campana, un balón de fútbol de pena, Dios, cuentos en una playa.

ISABEL CORONADO

domingo, diciembre 28, 2025


DESTINO

                                               


 Un día quise que todos los días no fueran iguale, diferente y sentí que ningún, frío es igual.

 Quizás la felicidad, es un guiso en la cocina, sentí el agua caer, detrás de los cristales, el aplique del pasillo palpitando, la señales del frío, que rodeaban la casas.

 Quizás la luz palpitante de mi corazón, el alma, pelo crecer, sobre mi gente, quizás la puerta que se sabría, cerraba.

 Llave que colgaba de un un llavero, que tintineaba, saltando a la mano que cogiera aquel llavero, que me llevara abrazos perdidos, besos, querencias, ver aquel perrito sobre aquel prado.

 Que llevaba, las apreciada caricias, cómo gotas de agua al que prado verde, que se extendía sobre montañas de mi tierra, llanura inmensa, dorado en otoño, marrón en invierno, verde esmeralda en verano.

 Picos de mis cumbres llanas, sobre el cielo, puestas de sol en el cabeza del padrón redondo, dándole la vuelta a mi alma a mi corazón.

 Aguas que surcan praderas y llanos buscando el arroyo que las lleve hacia descubrir lo desconocido, brotar con otras aguas, que se agregan, descubrir hierbas, prados y regalos.

 Llanos inmensos, que  el viento arrastra, llevando y atrayendo, quisiera que los días no fueran diferentes, pero un día quise que fueran todos iguales, que mis seres quedaran en el alma, corazón y brotaran en m al ir andando.

 Por caminos, senderos, sentir sus la manos sobre mi hombro, espalda aquel día descubrí que no hay mejor día, que uno igual.

 Pero surgieron días diferentes, con cumbres llenas de nubes, sobre montañas desniveladas, que te llevaran hacia cataclismos, donde lo curvas que ya no eran-

El sendero de lo que forman nuestra vida llamado vida, es los logros, desdicha y felicidad, que navegan sobre el destino de uno mismo.

ISABEL CORONADO

                                                               RISAS



Me gustaría que a través de esta línea rierais. lo mismo que yo estoy contemplando sentir palpitar latir, fluidos de  palabras

 Sol radiante mar en calma, palabras perdidas en la lejanía nostalgias de tus momentos de risas, puestas  de sol que perduran en mi recuerdo en mi memoria.

 Aquellas risas, carcajadas no tener tiempo para poder venir, a ver correr, que se va al sol, pararnos aquí de que se iba.

 Cuantas conversaciones, llenas de nostalgias, hoy enviado a su has, perdidos, que buscan la arena, otros buscan pequeñas lagunas formadas por las olas.

 Barcos, velero, contenedores, el faro vigía de este mar inmenso el ruido del sol, el vaivén del agua, la arena reducido a sueños, que han ido quedando en cada pisada, cuántos sentimientos, el sol, radiante en el horizonte.

 Algún barquito pasará allí, al fondo, siempre está sal de vida, se dieron cuenta en la tumba del rey de Jedeon día.

 Fotografías hechas al caer la tarde, personas mirando al sol, pedimos tanto que me va a costar trabajo al astro,  conceden algo,  que pasa dejando una estela, huella y pensar cuánta gente irá montado en ella.

 Palmas que suenan en la lejanía, la alegría, ver  jugando al fútbol que recuerda imágenes lejanas como las olas que se van.

Partidas de fútbol donde veía jugar a mis hijos que le das a todo, pronto quedará solamente, en mi, estas risas.

Dios como pasó el tiempo, como ha quedado todo tan llano, cuando el levante pasa por la arena, la deja sin huella, lisa serena pero haciendo daño el Levante.

 Es justiciero pasa y te previene de muchas gente, que pasa a mi lado, voces conversaciones, pero siempre queda esas imágenes, que solamente están en mi mente.

 Risas cuantas carcajadas, cuanto oírme, de mi mamá, mamá, mamá mamá, no tener tiempo para nada, más que parecía, sentirme orgullosa de que era imprescindible, cuando en realidad llegó el momento, hice mi labor con tanto amor y tanto cariño, que no me pesa .

Verlo es el sol, está cayendo tan lentamente, que me duele, me duele, porque el día se está yendo, ha sido un día al lado de mi compañero, agradable no tengo ganas de discutir él tampoco, tenemos ganas de estar juntos, dé mirarnos las manos, de acariciárnoslas, de sentirnos fuertes, de darnos la satisfacción de cuántos años.

Que lejos, quedan aquellos días, nuestras, primera cita, bailes, deseos, de algún día estar en una playa como hoy estar sentados en la hamaca mirando al mar sin mas.

 Simplemente mirándolo y tocándonos las manos, con una sonrisa, sintiéndonos juntos en nostalgia, es amor.

 Sol radiante, mar en calma, palabras perdidas, en la lejanía nostalgias de momentos de risas, hacer del sol, que perduran en mi recuerdo, en mi memoria aquellas risas.

 Carcajadas, no tener tiempo para poder ver la brisa del sol, en buscar refugio en el horizonte, mientras fluyen  conversaciones,  nostalgias.

ISABEL CORONADO




                   EL HUMO 

Veinticuatro de septiembre 2025 estoy aquí en el parque con mi nieto Pablo, la suave brisa la gaviota la paloma me están cantando, siento el viento como decía  mi padre.

 Olores, sonidos, insectos que se depositan sobre mí, atardecer donde las estrellas no están presentes, las flores,  coloridos.

 El humo de la chimenea, el árbol frondoso añorando la humedad de la lluvia, en su última tentativa de mantener las hojas amarillentas.

 Resaltan sobre las palmeras, con sus hojas secas, esperando, el sonido de los niños, los nietos han llegado sobre un terreno que fue fértil y ahora se convierte en felicidad.

ISABEL CORONADO


 UN AÑO QUE PASO


GRUCE DE CAMINO, SANTA MARIA

Un año que paso con sabores, olores, nostalgias y recuerdos de momentos vividos gratos y siempre en positivo.
No es que tengas un punto de incidencia, que camina por encima de mi cabeza de pelo moreno abecés, llena de idas que navegan, por estelas espaciales por el universo.

Un año que fue y otro que llama a mi puerta, sentido de ser de palpitar de ver y sentir emociones que vendrán.

Conoceré a seres que esperan, que serán gorriones que volaran a mi alrededor.
Año que será todo lo que mi destino guarda para mi, que me ofrecerá lo mejor, que mi inteligencia debe saber manejar y elegir acciones favorables para mi.

Luchar con adversidades con listeza, moral, animo subido pues el éxito esta en el conocimientos de mis años, que me han acompañado toda mi vida, nunca me han abandonado siempre pegados a mi.

Debo aprovechar su listeza, darme cuenta que me lo exigen, no pasar por alto ni un momento de sabiduría de un año vivido, que me alerta para salir de pleitos, desventajas que debo superar pues ya lo hice antes, lo olvide debo recuperar ese conocimiento abandonado en un rincón de mi mente olvidadiza.
Años que tanto me queréis que todos los años venís a cumplir con migo, Os recibo y también pienso aprovechar vuestra sabiduría, examinarla detenidamente, pararme y abrir el libro de los años y repasar cada hoja vivida y aprender lecciones vividas en cada uno de ellos.

Años que soy los que me habéis dado momentos buenos, llenos de tropezones. Olvido vuestra sapiencia y tomo los consejos de años de otros, cuando vosotros estáis hay, con la pagina abierta y la señal que un día hice y que debo retomar para mejorar, rechazar o realizar.


 

                                           AVECES

 

JUAN ZAMORA GOMEZ

Abecés solo a veces el corazón palpita, sientes cada uno de sus latidos buscando una mano que lo palpe´ corazón cansado de ansiedades.

 

Que forme un signo que muchas veces, solo a veces cuantas veces se vistió la forma del alma.

 Camina por tu pecho y salir por tus labios son.

 Abecés se necesita un corazón, para ponerlo en la mano y ver la realidad.

 Abecés muchas veces solo a veces, el camino de un palpito, busca los sentimientos de un alma, perdida buscando ese árbol donde apoyarse y buscar las veces que solo a veces.

 Sintiendo, los roces de las ramas del árbol, en tu tu cara, te agarraste tan fuerte que las veces que vistes el camino, se formó el humo que solo a veces las tinieblas buscas a veces muchas veces.


Las costuras del alma que mal cosidas están esos pespuntes, echados tan de prisa que se.

Los pespuntes del alma que mal echados están, cuantas puntaditas mal echadas sin darle forma ni puntos, que aprieten tan fuerte que hagan que el alma no sienta el cariño.

Las costuras del alma son sones del termómetro.
El viento sobre los collados buscando el halcón donde posarse.

Hacerse tan fuerte que el alma y los sentimientos sean solo los movientes de un pétalo de una flor abatido por el viento

 

ISABEL CORONADO