Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, mayo 21, 2016




PASOS Y TIERRA


Como los días en que todo se fue iniciando, como tu venida al mundo, cuando las partidas estaban dispuestas a solas sin salidas ni lamento.

El des perta se siente la soledad, cuesta, al caminar los hace sin sentido, cuando la tapia se resiste contra el viento, sin saber cuando se derrumba sobre el corral de la niñez.

 Soportando, resistiendo los forros del viejo abrigo raído, que se volvía cada año resistiendo costuras,  pespuntes unos contra otros, cuando la tierra se sienta sin fantasía, ante  el primer optaculo.

 Sin maldad en los sonidos, resistiendo como el junco a riadas que lo aplasto y el sol lo alzo, levantar y alzar la manos,  soportando golpes, sobre los sueños que no conseguí y que empece a construir sin un mal que uniera olvidos.

Como la amargura que solo se suaviza con azúcar del pesar  de un tiempo sobre las colinas de las laderas de mi tierras  con prados tan llenos de  verdor sobre olivares  de troncos vencidos por los años.
ISABEL CORONADO

jueves, mayo 19, 2016





TIERRA DE SECANO


En las esquinas de los mundos donde cada uno paramos y las soledad se derrite como un asomo a la oscuridad .
Cuando la altura sea empezar, meta de un destino que se veta hacia ese pueblo, donde cada uno nacemos, sobre las brisas de viejas viñas caladas en el secano soportando la azada de los deseo del labrador, resistido a su fe en la tierra de labranza, donde la esmeralda se mezcla con el rojo del surco.

 Sonreir al cielo de colinas, de nubes en lomas de vientos, que se mesclar con los molinos locos, que baten las ramas de olivos, de refugios de sus ramas, pidiendo socorro del hachal, que deja caer cada poda, de un fantasma que en la noche encontró refugio para dormitar.
  .
Nunca una tierra estuvo en colinas, que se cortan en cumbres labradas en sueños que luchan en la intensidad de la labranza de Tierra de Barros.

Tierra de barro corazón de una comarca donde la puesta de sol sobre el Padron redond se hace la maravilla del secano.
Sonido de clarines en el escenario de la sementera de  trigo dorado movido por la brisa de un corazón errante que se marchita sobre la suplica del corte del secador que infiel e ingrato lanza su tajo con querencia sin saber  si  el sentimiento de un hogaño le hará prospero su viento.

Toques de trompetas al atardecer traídos por una briza que mueve las hierbas de las cunetas buscando refugio  de las oscuras horas de la noche.

Como los perdidos quince años, que se sienten agrios al recordar un tiempo que parecía eterno y que ya solos, no esta en ningún favor,  ni  música de guateques, en una barranca del camino sin comprender,  vacíos, sin negar  la resistencia del junco, dejando el ayer, en una felicidad campestre, sin dejar partir la distancia.

Veranos de sequedad , sin veredas que no savián de  la ida ni la vuelta, sin  los abrazos que la tierra seca daba en un precario nunca  el supo olvidar.

Que fue del los labradores que se pasearon por los caminos, en lomos de sentidos burriquillos, conocedores de la dureza del veranos, unidos al frió del invierno, lleno de incertidumbres, de bocas abiertas, piel quebrada de  olivares, refugios de calores y calentados con sus madera.

Misterios de tierras perdidas, sin sentir futuro que se refugio en secretos, sin día sin saber ni importar, sabiendo del amor que cada día quedaban en cada paso en el secano

ISABEL CORONADO