Mi pequeña historia de Almendralejo

miércoles, noviembre 11, 2015




ERA SE UNA VEZ EN ALMENDRALEJO


Almendralejo: llanura inmensa de tierra fértil,  sembrada de vides y olivos.

Su arcilla roja es el fondo de un cuadro inmenso,  dibujado de cepas retorcidas cubiertas de sarmientos, donde abitan hojas que protegen  racimos de la cosecha que servirá para sacar un caldo  degustado en todas las partes del mundo.

Inmerso valle rodeados de montañas esbeltas, que se deslizan en busca de  cumbres moradas de castillos, reflejos de contiendas, atalayas, que dan amparos a cigüeñas y Estorninos, que revolotean en los senderos buscando semillas  y despojos para sus gorriones.

En primavera su campiña se vuelca sobre ella misma, su suave clima; primavera que en la mañana y al atardecer refrescan las hierbas y sementeras, levantando una suave brisa que parece hablar al oído del agricultor.

El labrador lleno de sapiencias de generaciones enamorado, de su saber y lugar donde habitan, paseante de surcos heridos  de sequedad en verano.

Comarca colmada de olivares retorcidos, de años expuestos a la naturaleza, ramaje inmerso, cabezas alborotadas, que gusta de ser mecida por el viento que hace frotar su hojas, provocando silbidos que lanzan su sonido haciendo a la Chicharras despertarse y empieza a cantar sonora chirrido que sin cesar dura todo el día haciendo de la siesta una sonora cantarina.

Caminos y padrones que se cruzan, buscando salidas y encontrándose sobre ellos, queriendo refugiarse del calor y del sol.

Chozos en melonares protegiendo y refugiando al melonero de calores y guardando su fruto, expuestos a manos estañas.

Rica fruta el melón y la sandia, recién cortada l   el sabor de la mata con la tierra le da un sabor diferente.
Es una gozada degusta un  melón que acrecido en una tierra bien cultivada y llena de sapieza.

Mi tierra; lugar lleno de saber e historia, donde el andar por sus caminos se convierte en disfrute de una tarde llena de puesta de sol e intensa vegetación.

Mi lugar, mi sol, la tierra que se adiaré a los surcos por donde cada día camino reflexionando y queriendo cada cosas que forma parte de ALMENDRALEJO.

ISABEL CORONADO




LAS ENTRADAS EN ALMENDRALEJO

Es fácil viajar en el tiempo hacia atrás, se ven pasar imágenes mejoradas por nuestra memoria Y olvidadas.

Buscar en los recuerdos es revolver en el interior de maletas olvidadas, en los  armarios de nuestros cuerpo,  puertas correderas que  cierran, no queriendo perturbar su interior paralizado durante décadas.

 Manos nerviosas que penetran en su contenido, buscando, estancias y rincones,  en momentos de tranquilidad y quietud, cuando la música cotidiana del tiempo, marca pautas con las manecillas del reloj.
 Cuando de pronto surgen y entra en una estancia que te duele y rechaza queriendo evitar la.

Encontrar lo grato es ir desechando y hojeando, recuerdos, despreciando lo molesto, que encerraste en el cuarto  que habita en tu cerebro.
 Dedicado y guardada los molestos recuerdos que no resultan gratos de volver a tenerlos delante de tu vista.

Pasear es buen remedio e intentar entrar en esa dimisión que esta en un lado del camino  por donde pasa nuestra vida.

Almendralejo es ciudad cordial de olores y matices que al caminar se sienten las leyendas engendradas en cada esquina.

Rincones impregnados de sinuosas sensaciones almacenadas en cada suspiro dado `por transeúntes errantes, que sonríen buscando en sus bolsillos la cuerda del re pión de madera adornado con un circulo  que hacia las veces de saltador  con el que convivía diariamente saltando siempre sin cesar sin quedarte esahusto..

ISABEL CORONADO