Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, diciembre 02, 2023

 QUEL MECHON DE PELOS






SUPE UNA VEZ Y NUNCA LO ENCONTRÉ ,AQUEL MECHÓN QUE LA TIJERA CORTO Y QUE MI CORONILLA DESPLOMÓ LA TIJERA, QUE YACÍA SOBRE MI MANO QUE ENCONTRÓ LA FORMA DE CORTAR LOS PELOS QUE SOBRABAN.

EN LAS IDEAS DE MI CABEZA ALMACEN DE TIRONES DE UN PEINE DEDES DENTADO.

 TIJERA SOBRE LA HORA DE QUE IBA DESCUBRIENDO DELANTE DE  EL SABER.

AQUEL MECHÓN QUE SOBRABA Y QUE TANTO MOLESTABA Y QUE MI MANO ENCONTRÓ AL LADO DE LA OTRA, DONDE ESTABA LA TIJERA.

ERA UNOS PELOS, QUE SOBRE LA CORONILLA REVOLOTEABAN, SIN CESAR, NO SABIA COMO PONER EN SU SITIO, HASTA QUE GRACIAS A LA TIGERE ENCONTRE LA SOLUCION.

 QUE ERA CORTAR, PUES LA TIJERA TENÍA LA LA FUNCIÓN DE DARME GUSTO, PONER LA CORONILLA COMO UNA CORONA, RODEADA DE CUATROS PELOS QUE HABIAN QUEDADO Y QUE SOBRE SALÍAN COMO ESPINOS EN LA FOTO QUE ME SORPRENDIÓ.

ISABEL CORONADO ZAMORA

 AQUEL MECHON DE FLAVIA



SUPE UNA VEZ Y NUNCA LO ENCONTRÉ ,AQUEL MECHÓN QUE LA TIJERA CORTO Y QUE MI CORONILLA DESPLOMÓ LA TIJERA, QUE YACÍA SOBRE MI MANO QUE ENCONTRÓ LA FORMA DE CORTAR LOS PELOS QUE SOBRABAN.

EN LAS IDEAS DE MI CABEZA ALMACEN DE TIRONES DE UN PEINE DEDES DENTADO.

 TIJERA SOBRE LA HORA DE QUE IBA DESCUBRIENDO DELANTE DE  EL SABER.

AQUEL MECHÓN QUE SOBRABA Y QUE TANTO MOLESTABA Y QUE MI MANO ENCONTRÓ AL LADO DE LA OTRA, DONDE ESTABA LA TIJERA.

ERA UNOS PELOS, QUE SOBRE LA CORONILLA REVOLOTEABAN, SIN CESAR, NO SABIA COMO PONER EN SU SITIO, HASTA QUE GRACIAS A LA TIGERE ENCONTRE LA SOLUCION.

 QUE ERA CORTAR, PUES LA TIJERA TENÍA LA LA FUNCIÓN DE DARME GUSTO, PONER LA CORONILLA COMO UNA CORONA, RODEADA DE CUATROS PELOS QUE HABIAN QUEDADO Y QUE SOBRE SALÍAN COMO ESPINOS EN LA FOTO QUE ME SORPRENDIÓ.

ISABEL CORONADO ZAMORA

 



Cuantas veces se vaga por un espacio de llanuras donde la inmesidad se llena de arena que se pierde debajo de tus pies, en un caminar por espacios perdidos, en las lagunas de tu mente que vaga por el respeto que plantastes un dia perdido donde se fue el  saber.

Me siento perdida en un camino sin cunetas, de veredas partidas sin rotulos que me llever a un confinamiento de lugares perdidos .

Los años van pasando sobre un calendario ajado, cin numeros, ni meses  que pasan, hojas que pasan, sobre las llemas de mis dedos, pidiendo que el lucero que brilla cada noche sobre mi cabeza se pose en una vereda perdida y bajen las ilusiones almacenadas, liadas en un ovillo que un dia surgio de una madeja liada sobre los deseo, que se perdieron sobre un arbol de un camino, perdido donde nadie se para sobre el roputo de tu tiempo, dedicado a otros pies y deseos que no eran los tuyos.

 Cuantas veces necesito cayar cada palabra, es una maquina de escribir cuyas letras teclean sin cesar, que estan llenas de recuerdos de fallos perdidos.

Estar al lado de un estraño, perdido durante años sin saber a donde voy, en mis ultimos años de aburrimiento, sin valoracion, sin encuentros sin saber donde voy en un camino, perdido lleno de tantos espinos de ignotancias, cobre a quel pisar sobre piedras perdias, que tiras contra otras rocas y revotan sobre ti.

Cuanto siento la pena, como una autovia perdida de ignorancia, cuantos caminos perdidos, sin recursos de encuentros, añoranzas de fallos cometidos en mi alma, que duelen en mi pecho, pidiendo regresar a ese punto de encuentro que nunca vuelve sobre mi.

ISABEL CORONADO ZAMORA