Mi pequeña historia de Almendralejo

viernes, diciembre 13, 2013



PADRON DE LAS PIZARRILLA EN ALMENDRALEJO

Duendes, en un mundo de grandes,¿ son ellos los que reinan nuestro mundo?.
En aquella isla de plantas ornamentales del  parque, cuando mi tamaño tomo el suyo me fueron llevando hacia un subterraneo lleno de oscuridades y tropiezos de raíces.
Por un camino,  desembocamos en un lago subterraneo, donde las libelulas hacían la función de farolillos luminosos. 
Que lugar para ser real. calles bordeando la laguna que iba formando pequeñas explanadas donde estaban hileras de casas construidas con elementos reciclados que tomaban diferentes formas y dimensiones, de pronto surgió de las aguas un barco nautivos, construido por materiales raros y elementales que se abrió y dejo paso a pobladores del lugar.
 Que fueron hacia mi, me miraron con sus ojos exentos de parpados, que taladraba como si se introdujeran en los pensamientos.
De pronto fue bajando una inmensa tarima, tomando la  forma de un parlamento, que fue  reunido a componentes.
 Cubiertos con ropajes de recia construcción, que iban formando su sitio y dejando uno para mi. 
Todos sentados el mas severo se dirigió  y quiso que supieran donde estaba y como ellos seguían en un mundo de gigantes y desmanes sobre la naturaleza.
CONTINUARA 
ISABEL CORONADO

jueves, diciembre 12, 2013





NADA COMO SOÑAR EN UN PARQUE DE ALMENDRALEJO


Era de noche cuando inicie el paseo, paso a paso estuvo delante de un parque de nueva creación de una barriada. El parque había quedado en el medio de ella, unos arboles  bancos y en el medio una farola y arriba contemplando nos la luna menguante.
A mi lado mis pensamientos junto a Pablo y Adrian.
 El caminar me hacia ver el lugar lleno de duendes, tan diminutos como mis suspiros, que iban surtiendo mi despiste, que me hizo tropezar y caer, junto a un ser tan diminuto que apunto estuve de aplastar.
¿Que era lo que estaba a la altura de mis ojos contemplándome? Caritas redondas, con unos enormes ojos azules, que parpadeaban sin cesar, temeroso intento huir.
 Momento que al resoplar para tomar viento lo desplace hacia un arbusto donde quedo prisionero, pataleando indefenso y a mi merced.
 Un perro, con grandes ladridos se aproximaba.
Cuando intente racionar tuve el tiempo de darle una voz al chucho que corrió hacia su dueño que miraba con curiosidad mi caída, obstando por tomar a su perro y alejarse.

Recompuesta y dolorida ,me fui hacia el arbusto, vi lo que flotaba colgado, enganchado por sus desgarradas ropas.
Puse la palma de mi mano sujetándolo, no racionaba, por curiosidad ayude a que se posaba sobre el dorso, me miraba, con gestos para dar miedo y  bajar librándose  del gigante que lo sujetaba que era yo.

Me sentí, agarrado, por seres que formando una gran torre uno sobre el otro  estaban ami altura, portando  especies de tenedores, que tenían intención de hacer lo que fuera por lograr que su amigo quedara fuera de un posible peligro.

Algo voló por encima de nosotros, !un enorme murciélago!  su peor enemigo con el que luchaban noche tras noche. Para mi no fue difícil espantar al mamífero, que viendo que era difícil su acceso y tomar alguno de ellos como presa obsto por marchar, momento en que el primero de la torre que sujetaba los demás, del susto flaqueaba, la hilera de seres chiquitines se quebraba y caían desparramándose sobre el cesped.
Eran tantos, temerosos de que mi zapato cayera sobre ellos, se refugiaban debajo y corrían hacia un rincón del parque, donde había quedado un bosquecito de plantas.
 A un sin saber porque me puse delante de ellos, le impedí que  entrara  entre las plantas y el mas fuerte subió por mis ropas, se puso delante de mi nariz, ordenando que los dejara en paz, pestañee, le pregunte que no quería hacer le  daño.

Que de quieta, viendo como se reunían hacía un lado del parque, parte de terreno que se conservaba, parte de la   campiña, cuando fluía sobre ella  la vida, que  era fácil para ellos.
 Habían quedado en aquel bosque de platas donde, el surtidor todas las noches automáticamente, se ponía en función e inundaban sus viviendas y les hacia trabajar para asegurar sus guaridas. Viviendas que para sus seguridad, se habían convertido en subterráneas.

Continuara mañana



miércoles, diciembre 11, 2013




ALMENDRALEJO HISTORIAS POPULARES DE VIDAS ANOMIMAS

Las vecinas-os, en tiempos pasados, la  unión les llegaba a ser una parte de la familia.
Se reunían, en aquellas tranquilas tardes de invierno, en la cocina sentadas  unas veces alrededor de la candela y otras en la mesa camilla.
Los niños, mientras se comía la merendilla; un bollo con una jícara de chocolate, o pan con mucho miajón bien impregnado de aceite y el terrón de azúcar, encima  del hoyo.
Atardeceres, donde no había reloj, el tiempo pasaba tan lento que para que mirar el minutero del despertador, de la mesilla que por la mañana temprano, sonaba escandalosamente.
Los niños, reunidos mientras comían, la merendilla, sentados en el asiento de uncía de la silla, que  en dos patas la ponían apoyada en la pared mientras se balanceaban, a veces esta cedía y se daban contra el suelo,  sufriendo chinchones y el bofetones por no estar se quietos.
Llantina , que iba cediendo, mientras se refregaban con los puños de las manso, los ojos,  al oír en la emisora de radio Madrid  (S:E:R) el programa, Perico Periquin y Matilde, interpretado por Pedro Pablo Ayuso Matilde Conesa y Matilde Vilariño, serial radiado muy divertido, que se emitía los martes a las siete y media o las ochos de la noche. Una vez terminado, a la cama, las demas noches oír cuentos o narraciones.

La buenas vecinas, compartía, problemas, necesidades y alegrías sí las hubiera.
En la calle Divinos Morales, estaban la familia Andito, una de sus hijas se llamaba, Enriqueta, los villas con sus hijas Mari y Aleandra.
Familias que a veces, habitaban todas juntas en la misma casa: abuelos, padres hijos y nietos ect.

 Estaba los apodados Anditos, Roía, Catorce, Bota, Maria la de Gonzalo, Pepa la de Joaquín Loza, Catalina la Bota, Frasca. Los Riverina ect.
Las casas en estos tiempos, las paredes medianiles de los corrales, se caían, unas veces se restauraban otras se dejaban caídas y se remplazaba por tabla de cajas de pescado, para separar y no ser visto el corral y el hoyo del estierco donde se echaba la basura y se hacían, las necesidades y la paja vieja y suciedad de los animales.
 Las cuadras, llenas de telarañas, las paredes de tapias sin lucir y sin blanquear, y a veces en el medianil había un pozo de agua salobre, usada para conservar las aceitunas.

 La vida transcurría todos los días prácticamente igual, la Navidades, lograba alterar la monotonía, al reunir después de la cena, a familiares, vecinos y amigos, para cantar y tocar la zambomba, mientras se tomaban, unas copita de anís, acompañadas con dulces y papas de harina.
 María la de Gonzalo, nombrada a sí por ser el nombre de su marido, el cual se dedicaban a la compra venta de ganado y tenía una carnicería,  en la plaza de abastos, su casa era la mejor de la calle, en la primera habitación, cosa no habitual en aquellos años, había sillones, vivienda donde no faltaba de nada. Tenían cinco hijos: Juan, Rosario, Mary, Periqui y Marcelino.
En la parte trasera de la casa, tenían una gran variedad de animales: pichones, palomas, y un caballo.



  Frasca la Bota, casada con Manolo,  primo de Manuela que siempre en las bodas de los hermanos de esta, le ayudaba hacer los dulces para el festín.
CONTINUARA

ISABEL CORONADO 


“VISITAR ALMENDRALEJO”


Visitar Almendralejo, es pararse ante sus monumentos, y mirar a través del espejo de su historia, como se ha formado un pueblo lleno de inquietudes y de afanes de superación.

Sus calles limpias de casas blancas, llenas de frondosos árboles para sofocar el calor del estío y calmar con calido sol en invierno.

Sus monumentos emblemáticos, te aran de seguro pararte imaginar, el lugar donde un día naciera el insigne poeta del romanticismo, José de Espronceda.

Y entre brumas del pasado podrás volver al romanticismo si lo visitas en  la fiesta del Romanticismo, participando, con el pueblo, que cada año se renueva.

 Donde  el romanticismo, toman vida y sus habitantes,  salen a la calle para participar en tan bello evento. Que a veces parece que al doblar una esquina te puedas encontrar a la gran poetisa del romanticismo nacida en Almendralejo Carolina Coronado.

Sus iglesias están llenas, de  arte en pinturas y en imaginaria.
Y en la iglesia de la Purificación disfrutaras con la escultura de Juan de Abalos al igual que en la avenida de la paz y plaza de Extremadura con la escultural  “Jarifa”.

En los paseos de la Piedad hallaras una ermita tan blanca que te cegara y en su interior la patrona que siempre esta dispuesta a escuchar ruegos. Y en sus inmediaciones podrás visitar, su museo devocionario, Museo del Vino y el coso de la Piedad de gran belleza arquitectónica.

Si eliges para hacer un breve descanso, el parque de N.Sra de la Pieda, sentirás la música, de sus fuentes y el aroma de sus flores.

Almendralejo es tan diferente y alegre, que te animaras, divertirás, con su feria, eventos y otros monumentos por nombrar, unido a sus gentes, alegres y dicharacheras, que con orgullo llevan, el titulo de “Ciudad de la Cordialidad, del vino, Cultura y del Cava”.

Sus campos, fértiles al llegar la primavera se van convirtiendo, en un mar de Esmeralda, cuyo verdor se pierde en el horizonte, y al pasear por veredas, padrones, caminos y calzada Romana, sentirás, los pasos de su historia impregnada del olor a “Caba”.
Al caminar por sus campos de tierra arcillosa y rojiza, los surcos,  sembrados de fértiles cepas de “vides”.  Al atardecer el viento traerán aromas y la brisas suave te ara sentir susurros pasados de otros moradores.
 Campos convertidos en vergeles, regados algunos por el agua sacada de las entrañas de “Tierra de Barro”. Donde las diestras manos del agricultor, guía el arado, formando surcos tan derechos como los renglones del mejor literato.


“ALMENDRALEJO BIEN BALE UNA VISITA” 
ISABEL CORONADO ZAMORA