El temor
Pálpitos de corazonadas, olor angustia, es una aroma galopante, de color diverso,.
Música que salen de palabras sin simetría, tropezones de paradas en seco, patadas en el aíre.
Sin rumbo ni nostalgia, vaivenes de navegantes justicieros, dueños del sistema, diciendo con actitudes el sentimiento del ti y del yo.
Marañas, de visiones, esperas de palabras vacías, llenas de inquietud, que te llevan sin rumbo, logrando, el susurro y el llanto del extraño.
Golpear y dar patadas en el aíre, mientras el sonido de música , te traen al presente.
Navegante de mates de pesares, murmullo, llenos de susurros en una estancia de tu mente.
De los sentidos en manos de pelotas, de perdones en la hora de querer tener en cuenta, la vuelta, de ir haciendo ver y saber, cuando no te das cuenta.
El porque, el saber del agua sobré tu cara, resbalar por el pecho, siguiendo hacia tu vientre, deslizándose por tus muslos en un camino realizado por tus piernas, que se dejan caer cansadas en tus nostalgias.
Caminantes de pasos que te hacen navegante, en espera de la jugada de tirar y ver el juego de unas manos diestras en la ruleta de la vida.
Entonces entra en juegos, observando, viéndote.
Pelota , que rueda, como queriendo sacar del circuito que un día entraste para formar tu turno de vida.
Isabel Coronado Zamora


