Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, julio 04, 2026

 ROPA Y PIEZAS REMENDADAS


He intentado buscar fotografías de piezas realizadas en ropa.

El motivo era que a mis nietos/as le gusta que le cuente historias, y le empecé a referir como era la vida no hace de esto muchos años, pues que son 60 años en una vida.

Cuando les cuento que la ropa que tan alegremente hoy se tira y los armarios están llenos de gran variedad, antaño era muy diferente y escasa.

Les contaba que en tiempos pasados y estos lo narro para que se tenga nociones de una vida, que a su manera las personas la vivían y como no había otra se aceptabas, pero no cómoda ni feliz.

La mujer de múltiples oficios, pero ser costurera era muy necesarios, para mantener la economía de escaseces donde el ahorro de unas perrinas era poder tirar hasta la vendimia o hasta la siembra de melones o que el huerto familiar produjera genero para pasar el verano, como digo hasta la vendimia.

Cuando el marido, hijo, hermano y padre se presentaba con los pantalones rotos era la señal que había que acostarse tarde y con poca luz, pues en mi casa hasta que llego la luz a la calle Francisco Romero Guerrero, (antaño travesías Divino Morales) nos alumbrábamos con Carburo incluso con candil.

Diréis que es antiguo, no hace tanto unos años, una vida eso sí.

Aquellos pantanos de pana que en su día valieron para bailar, de buena pana comprada en Zafra en la feria o en la de Mérida en el comercio de la China quera donde mejor tela de labranza había y de todas clases de tejidos, como el lienzo para hacer camisas y calzoncillos.

Aquel pantalón con los años se fue gastando y cuando aparecía un roto se le hacia una pieza que era con la tela que le sobro al sastre o sastra cuando lo hizo, la tela sobrante echo un rollito se le daba y era guardado con otros restos de tela en el cajón secrete de la cómoda familiar.

Era muy laborioso hacer esta costura un aprendizaje enseñado de familia en familia a las mujeres que eran las encargadas como escribo en realizar todo lo referente a costura.

Cuando el pantalón estaba tan lleno de piezas, que era una diversidad de colores de restos de otros, se ponía entero el pernil, como resultado una pierna del pantalón era de un tono y el otro pernil de un color diferente, al estar la tela más nueva.

Pero era un trabajo también realizado, que es una pena que no esté estos trabajos en el museo del traje, por lo menos como homenaje a estas costureras de la escased

 Gustaba, aunque fueran los de su casa pieceado que fueran bien realizado un trabado que no era fácil hacer piezas.

ISABEL CORNADO ZAMORA

 

 El Alma 






Lo que haces y maravilloso es el árbol que el Amo combinado en un blog de notas 

Escuchar, en silencio por un sostenimiento, decrecer de cerrar y penitencias 

Puertas de nostalgia en blanco y negro, la estética de un romanticismo, en una modernidad, de asombro.

Lo moderno, estático, la comunidad de un paso en un plato de multitudes.

La delicia de preparar  y a trozos agarrar, una punta de la comodidad.

Galope de senderos en llano y lisa estirpe, de solución de problemas en tempestades que palabras, caídas  en el olvido de la necedades.

Oculto es matar un tiempo, de la dificultad, de encontrá la huella de no tener el acierto de decir la palabra surgida a destiempo.

La mayoría de la frondosidad de un recordó, que da forma, a la molestia de hacerte hacer lo que surja 

Levantando, y lanzando su tranquilidad de estar ocultado, pasar por encima, arrancar y calentar la normalidad y volver a tropezar.

Esconderé de la destreza de sacar y encontrar la fortuna, de pegarse la bondad que va pasando en cada salto que le das a la vida.

Isabel Coronado Zamora 



 PASAR



`Pasar por los sarmientos que recorren nuestras vidas, la despreocupación, no contestar, en días,  pedir permiso abrir la puesta y dejar de mirar el reloj.

La suerte, el orden, la sencillez, estar lista para pasar, todo esta listo para cerrar, una puerta que sus siglos han ido oxidando pernios, puntas y cerraduras.

No cerrar una cerradura anclada en unas guardias oxidadas, que han sentido manos sobre manos en llaves enormes, con una cadena que se colgaba del cinturón que sujetaba el raído pantalón de pana pieceado con telas de otros,.

Pantalón que valía para todos los meses del año, la faena para verano, invierno.

 Eran unas maestras, las mujeres de antaño en reciclar, un pantalón valía casi toda la vida, cuando un pernil estaba tan raído que se veia por el la carne de las piernas, era el momento de sacar del cajón secreter de la cómoda el royo de tela que al sastre le sobro cuando lo realizo y que devolvía el resto sobrante.

De esta teta se sacaba el pernil y era  sustituida por la desgastado, entonces una pierna era de pana de un tono y el otro ya desgastado estaba con otro color.

Que tiempos.

ISABEL CORONADO ZAMORA