Mi pequeña historia de Almendralejo

viernes, septiembre 04, 2026

 Aquel verano


 

El verano terminaba uno más en mi vida.

Fue un verano lleno de color, donde reinaron risas.

Sabía que era un verano, de energía, que su final traía nuevas aventuras.

Cuando empezó, parecía que iba a ser largo, no fue a si, los días eran cada uno diferente, ninguno se repetía.

Mis nietas, llenas de vitalidad, y nietos inquietos, que maravilla aquellos paseos, tan plácidos por la orilla del Mar.

El puerto era un lugar de sorpresa y le dice a uno de mis nietos que le iba a regalar un barco.

Para que me pasara por los confines del las aguas, tan llenas de aventuras.

Aquel verano, era el final, días cortos pero aún llenos de alegría.

Fue uno de mis veranos de reuniones, con mis seres especiales.

Amanecer sintiendo, el amor, la caricias de seres queridos.

Un verano que iba callendo, dejando pasó aún septiembre calurosos.

Fueron días rápido, hoy los siento nostalgia y quisiera atraparlos , tirar de ellos y volver .

Isabel Coronado Zamora 


Atardeceres 




A pesar,de bajar, en colores, con un corazón, sin mirar, siento que nunca supiera nada.

Que me quieras, subirme a lo más alto, sin mirar sin volver, a es cuchar el sonido, a pesar, de ver un palo en lo más alto, que fue la rama que me cobija.

La canción que me acuneo, en noches silenciosas, de ruidos sordos, chocando, con la madera  de la puerta del corral.

Aún queda mucho de recorrido, de un amigo, pendiente, de regalos de palabras.

Mujer emparejada con los años, el aburrimiento de comer un dulce en soledad.

Al oír una voz susurro de palabras al oído, sordo de escuchar palabras necias.

Golpeando, contra tú ser como un balón contra la arena, que sé refugio en las plantas de tus pies.

Defendiendo, sin poder comunicarme, los años fueron líneas, sin sentido, buscando un ángulo encantado.

El sol en su latitud, sin luz, bajando a su encuentro, mujer,  con sonrisa de todos tomando la tierra, de  cada ser en una sociedad de consumo de agua y sed.

Miedos, que van caminando hacia la cima solitario del lugar de reunión de mentiras, que se posan en labios, que forman el poder de un amanecer solitario .
 
Isabel Coronado Zamora 

Reparación en General

 



Electrónica César Calero Coronado 

Tecnico titulado en reparación en general, reposición en electrónica en general y  Antena.

Servicio técnico en general..

En Comunidades y centros.

Dirección Condesa de la Oliva 47 Almendralejo (Badajoz).

Teléfono 666960179.

Electrónica.josecaler@gemai.com


miércoles, septiembre 02, 2026

 Gaviotas en busca de palmas 



La sombra sobre uno mismo cae al vuelo de una gaviota.

Graznidos, que al llegar el mediodía, se dejan oír .

Voces y bullicio, palabras sueltas de conversación.

Susurros de olas, chocando contra el espigón, buscado caricias de pies, depositando pisadas sobre la espuma de sus envestidas, una y otra vez la ola, buscando y atrapando, la y recuperando, su Tierra perdida.

Mares, impetuosos, Pacíficos para el disfrute de la un día en sus aguas.

Vuelos, de gaviotas, ruidos en el horizonte, siendo, el ir y venir, de los vientos posándose sobre sus alas.

Me viendo sobre rocas profundas, la aventura del tesoro deseado.

Correr, girar y el sol en lo alto, esperando caer sobre la intensidad, de espacio y tiempo, el que aveces falla para hayar la quietud del espíritu.

Días de calma, sintiendo brisas perdidas, encuentros, que se perdieron y la sombra sobre un allacjo.

La nota, el encuentro, la llamada, no es la imagen, no tener la perspectiva de señales perdidas en la sombra de un vuelo.

El mar, el horizonte y volar, dejando sombras en la arena.

Isabel Coronado Zamora 


martes, septiembre 01, 2026

 Chiringuito 



Casualidad, oportunidad, sentir, las voces múltiples de conversación, de personas todas a vez.

El juego, de personas, escuchando y girando cabezas, mirando preguntando, cuando estámben perspectivas, de poder hablar.

Amigos, risas, movientos de brazos, música palmas.

Mirar al mar, ver una puesta de sol , callendo en el horizonte.

Las personas, ven y siente emociones cuando están sintiendo la llanura de la palabra, susurrando, acariciando con gestos, que van al encuentro  de recuerdos.

Entrando como los días buenos de playa, silbidos pasando sobre tu cabezas, llevando y deseando volver.

Ir, sentir sin ejemplos, ver la boyas en la lejanía  luchando por no ser sometida por las olas, como los vaivenes de la vida.

Yo sintiéndolo el frescor, de la brisa, haciendo palpitar las cosas curiosas y útiles.

La herida, que cura el agua de la lluvia al caer sobre la arena, de cuerpos tendidos buscando las caricias de las conchas en la orilla.

La gente, el miércoles no y todos en el hemisferio, que estés, sin acostumbrarte a estar arriba, en una conversación.

Espigón en la lejanía, números escritos, de palabras repetidas, toques de palmas, haciendo enmudecer murmullos, secos de conversación.

Isabel Coronado Zamora