Mi pequeña historia de Almendralejo

sábado, octubre 24, 2026

 Abuela




La palabra abuelo, como te quieran llamar tu nieto.

El ejercicio de  abuelo, es importante,  espacio en tiempo que disfrutamos, una suerte, que me da la vida.
Ser abuelos, todos somos la mar de felices con todos ellos y hablo.


Les digo mirando a mi nieto mayor, lo que tú conocerá lo que tú verás.


‌Frase que me la dijeron a mí pero, tú lo que verás poner la sabiduría tranquilidad felicidad es una

 experiencia tan maravillosa que supere demasiado pensando en eso pero antes yo me siento muy bien,

 La tranquilidad me da ser abuela, hablar con ellos, las discusión.

 Como Navidad es más, que yo que tengo que admitir que me gusta hacerme muchas veces la ignorante para descubrir en ellos y ser abuela tiene un relato será bueno desde que llegan sin senos de alegría.

 Decirte que van a ser padre hasta el día del alumbramiento y ve su carita por la ecografía ese rebujoncito, que nieve que empieza a tener forma pero lo más bonito es cuando salen del paritorio en los brazos de la madre eso es la felicidad completa con los felices que somos.

ISABEL CORONADO ZAMORA


Isabel Coronado Zamora


UN RELATO




Un mini relato hay momentos que van apareciendo, tantos relatos que es fácil contar por ejemplo de futurista, sed de  lo vivido.

La vida está en el futuro?, que me va a dar al futuro? que me queda por vivir, pensar, sentir, descubrir, cada día cuando me levanto, cada persona unas más.

El pasado lo mejoramos todo lo que uno quiere, donde había un seto, le ponemos el árbol más grande.

 Moverse, es maravilloso, el sitio, el presente se puede soñar, mañana que va a ser maravilloso y es que me lo van a pasar por  una lluvia que ver.

 Cuando me despierte, veo que las  líneas, están torcidas que se han perdido en la puerta, sin embargo el pasado todo lo que tú quieras ponerle.

Victoria, de seres que en n momento, tan rodeado y dar mucha felicidad,  vas a decir que estás en el pasado y que estaba rodeado de gente,  qué bien te la has pasado, que te has reído que has conocido a gente que estén presente.

 Que tú vas a moldear, no vas a condicionarte a hacer un maravilloso ese presente, el futuro tú puedes pensar mañana.

 Voy a hacer, seguro de que por lo que al día siguiente, de todo lo que tú estás ilusionado no hay nada, si quizás nos vamos haciendo al pasado a ese momento que tenemos que vivir, acondicionar las vivencias.

ISABEL CORONADO ZAMORA



 LOS RECUERDOS



Los objetos, sin poder sacar, la hora de un momento, cuando caminas en una vida por caminos largos, donde florecen, recuerdos que la gratitud hacia ellos, te hace a menudo sentir necesidad de sacarlos en un gesto de superioridad, como una representación, de un viaje donde la incomunicación de de una rotura, de un recuerdo, lo dejas sin sentido, olvidado.

Siempre recordare, a mi familia, poniéndola en cada reglón de mi vida.

Cada una ocupando líneas, diferentes, navegando por los lugares perdidos de la memoria.

Nunca comprenderemos, como de pronto pueden aparecer recuerdos tan lejanos y almacenados en las estanterías de nuestra mentes, haciéndolas salir de la caja de y se pongan delante de ti sintiendo que no tienes necesidad de ellos, lullendo no queriéndolos representar anularlos sintiendo que no son deseados.

Estos días de pronto, recordé el primer día, que fui al baile del obrero, tan animad, divertida, que el primer envite me lo dio el portero que estaba en la puesta, con la importancia de sentir su superioridad echando para a tras ha todo el que no fuera socio o menor como el decía menor.

El Obrero Extremeño, sociedad que años atrás, bastantes, su sala de fiesta era famosa en la comarca por sus bailes del domingo, donde tocaban los conjuntos y vocalistas unidos a orquestas de mas renombres  de la comarca.

Que planchazo, muy decidida con mis amigas intentamos entrar por la puerta principal, cuando mas grande era el alboroto.

 El señor portero con su uniforme y gorra de plata, nada mas percibir nuestra presencia tan alegres, divertidas,  riendo con grandes carcajadas, muy decididas, vemos a señor bajito, calvo, con lentes de mucho aumento, se puso delante de nosotros y nos dio el alto.

 Nos volvimos para atrás, para ver si era a nosotras, con lo monísimas que éramos y orgullosas de sentirnos,  admiradas por lo divertidas que éramos y admiradores que teníamos.

Pero el señor estaba decidido de tomarnos como ejemplo, para otras jóvenes, nos dio el alto y pidió una identificación, de pertenecer a dicha sociedad.

Si había una de las amigas, mas previsora, su hermano se lo había echo y lo saco muy decidida, quejándose y enfadad.

 NI enfado que valga, tu entras pero las demás fuera, nos dijo.

Primero protestamos, luego fuimos menos orgullosas y suplicamos mientras veíamos como a media que entraban las gentes nos iban mirando y sonriendo por nuestros apuros.

Luego empezamos a gimotear todas a la vez.

El señor que ni majita,  muy decidido nos puso en la puerta, avergonzadas y con la pintura de la cara toda corrida , por el llanto, rímel para las pestañas, que en aquella época que cuando se unía con la humedad de las lagrimas, empezaba escocer de tal forma que tenia mas cuenta que las lagrimas se adueñaran de los ojos y dieran sueltas a las lagrimas, que salían arrasando todo la pinturas de los párpados, que se derramaban haciendo surcos por nuestras mejillas.

Volviendo nuestros rostros, grotescos, sufriendo miradas poco caritativas que reían.

Decidiendo salir de aquel lugar, calmándonos y con el frio que hacia nos compramos tres pesetas de castañas asadas,  dando suspiros emprendimos el regreso para casa savoreando las castañas, lamentando nuestra tragedia juvenil.

ISABEL CORONADO ZAMORA