Mi pequeña historia de Almendralejo

domingo, noviembre 01, 2026

 AQUEL DIA.





Esta medida era utilizada para repensar y organizarían y llevar cabo las actividades. de compra venta del grano,

Había distintas capacidades, para medir: media cuartilla, cuartilla y fanega bien de grano o legumbres sobre todo garbanzos de la zona.

Esta medida la conocí muy bien, pues mi abuela solía venderlos a vecinos del pueblo y la forma de hacerlo era con esta medida.

La siega del grano o garbanzos era de lo mas penoso, los riñones quedaban destrozados, trabajo muy penoso, de sol a sol sobre las espaldas.

Con mi padre fui varias veces a espigar garbanzos, consistía que una vez segado el dueño lo daba a los jornaleros que habia segado para él "trazo" a si llamado al que le daba bien a los trabajadores o a los ganaderos.

MI padre nos llevaba como si fuera un juego, pero no era tal.´

Nos daba una talega que nos ataba a la cintura y nos daba un lineo que ya estaba segado y donde el grano era escaso.

Nuestra menudas manos acaban ensangrentada por el a fan de coger toda la legumbre suelta por la tierra que no era nada divertido.

Lo mejor era cuando mi Jose Coronado, tan hábil para todo oficio, al espigar habia conseguido una talega llena, que daría guisos para varias semanas.

 odiaba los garbanzos, de niña, que eran comidos todos a diarios, con un solo condimento o presa el tocino de la matanza y la morcilla, no habia más .

Pues bien cuando el consideraba nos reunía y nos llevaba al jato, nos hacia recostar sobre la albarda del borriquillo.

Y sacaba la talega, de la aguadera, lentamente, haciéndonos impacientar y aparecía la fiambrera, que habría con  longitud y de ella empezaba a sacar viandas, que iba colocando sobre la manta donde estábamos sentados.

Hiba partiendo con su navaja el pan y dándonos un pedazo a cada uno y encima un trozo de chorizo del año y que rico estaba mientras bebíamos el agua del barril del campo o la alcantarilla.

Estaba tan fresquita, siempre ponía el jato debajo de un olivo grande y tapaba bien la con la manta.

Y empezaba a contarnos historias y magia, de pronto de los olivos salían almendras, de sus manos aprecian racimos de uvas.

Eran los mejores momentos cuando terminábamos, tumbados en la manta unos junto a otros, a su lado viendo pasar las nubes, que según el eran los duendes de la campiña, los que logran que la naturaleza alcance el equilibrio para darnos sustento.

Y de pronto aprovechaba cualquiere ruido para reírse de nuestros miedos y mas de alguna vez.

 Sobre todo con un primo de Madrid que habia venido aquel verano y nos acompaño al cual el oficio de espigar, lo canso enseguida y no le resulto divertido, prefiriendo dormir, después de vaguear.

Entonces la broma fue que todos nos escondimos y el sopor hizo efecto en el chiquillo por aburrimiento, cuando sintió una leve cosquilla en la nariz, se despertó y no vio nadie y si al asno que se habia soltado y al estar atados las patas delanteras por (los grillos) que eran una cadenas,  a si llamada para atar las bestia y no se despistaran.

De que ve al asno que previamente José le tenia puesto la (Jáquima) a respingar y saltar, el mozalbete empezó a gritar que era un (unicornio) que habia bajado del cielo montado en una nube.

Corría por todos los líneos de los olivo y nosotros, de risa incontenida hasta que el chiquillo reacciono y muy enfadad (dijo que éramos los del pueblo muy bruto).

Cuando nos calmamos Jose nos dijo que parte de los garbanzos, los vamos a vender al tendero y con el dinero esta noche nos vamos al cine Plazo de toros a ver una película de (Joselito)

y tan contentos iniciamos la vuelta al pueblo, montados todos sobre el lomo del Asno, sujetando las talegas que iban dentro de los (Jaques) de las aguaderas y la cantarilla del agua y demás aperos de labranzas.

Mientras el perro Canelo, corría alegre, alrededor de nosotros mientras José continuaba con sus historias y cantes .

ISABEL CORONADO ZAMORA

sábado, octubre 31, 2026

 Un Aller un hoy



Ir al encuentro de tu verdad, en momentos de saltos de alegría.

Hay está la risa, de un desconocido, pensando si mereció la pena zambullirse en la nostalgia de ver nubes, perseguidas por rayos.

Música de un sonido que navegan como el hilo de una caña de pescar.

Salvar la vida sin absoluto mirar atrás.

Ser un caminante, sin rumbo, por caminos en encuentros sin salida.

Amante de un destino perdido en senderos  por donde nosotros encontramos los disparos del afecto, de un trabajo ejercido en el animo de ver los surcos perdidos.

No ir viendo el ocaso de un destino, que marco el ir al encuentro de la casualidad sin ver los senderos de la autenticidad.

Sin ver mas nubes en el horizonte, que marca  las vueltas de senderos perdidos.

Salir al encuentro de un destino que marcaba pasos perdidos sin luz , reflejados en los gritos de los rayos de la vida chocando con el espejo de una imagen, caminante, de figuras al encuentro de los viajeros que se incorporaban en ese mundo estelar vigilante de de caminantes perdidos.


ISABEL CORONADO ZAMORA.


 SEISCIENTO







Un seiscientos o Seat, era el utilitario soñado que todos deseaban tener.

No lo tenia cualquiera y era una ilusión tenerla, la forma de conseguirlo era difil por aquellos años conseguirlo, con lo pequeño que eran los sueldos, que apena te daban para llegar ha terminar el mes.

Un coche que se empieza a fabricar, como el seiscientos, se fabricó en España entre los años 1957 y 1973.

 Salió a la venta y se matriculó por primera vez el 27 1957.

Se dejó de fabrica en agosto de 1973.

  •  Producido bajo licencia de Fiat (basado en el Fiat 600 italiano presentado en 1955). 

  • Como recordar el deseo de tener uno y poder disfrutar de un medio que te hacia moverte con gran facilidad por donde uno deseara viajar y visitar.

  • De segunda mano a Miguel Ángel primo de mi Madre. residente en Madrid le costo 100.000 pesetas de la década de los años sesenta.

  • Cuando nos visito, fue una fiesta, pues en barrio no había ni se tenia coche solo el del taxista conocido cariñosamente por el "Chato".

  • Los chiquillos arrimados al vehículo, pegados a los cristales de la ventanilla.

  • Los vecinos/as, curioseando y admirando un coche tan difil de tener.

  • Tan contentos estábamos, con la visita del primo y presumiendo de que en mi puerta estuviera aparcado un coche.

  •  Una calzada de tierra donde no existían, ni ceras ni alcantarillado, una cuneta por donde corría el agua de lluvias y lo que corriera.

  • Mi padre con piedritas, toda la facha de su casa, le hizo una cera a base de piedras de desiguales, pero evitaba que entrara barro y salpicones en la casa.

  • Para presumir de coche ante la familia el pariente quería visitar a los familiares y nos montamos en el vehículo 5 personas.

  • Pero cuando fuimos a visitar a los demás, los montados no queríamos bajar para que se montaran otros, para pasear por el pueblo y de esta forma fueron entrando mas para que contar si cuesta trabajo, que en el diminuto coche estuviéramos tantos dentro, como ni lo se.

  • Recuerdo que de novios, el deseo de los jóvenes era ir en verano al rio, pero difil hacerlo sin coche.

  • El novio de una amiga le dejaban un coche su cuñado y todos animados las dos parejas deseando que llegara el domingo, que era el único día festivo de la semana.

  • Llego el soñado festivo, no habíamos dormido durante la noche, deseando que llegara en la puerta esperando, con la cesta de mimbre con tortilla y gazpacho, esperando a los amigos.

  • Cuando llegaron, contentos en el interior del 600, dichosos, empezamos la excursión y el día fue feliz amoroso, bañándonos.

  • Dichosos llego el atardece, nos pusimos en camino, empezamos a oír  un ruido que cada vez era mas intenso.

  •  Cuando acelerábamos el vehículo, el ruido cesaba a si que el coche que no pasaba de 60, lo pusimos al rojo.

  • Llegamos al pueblo y nos despedimos tan contentos.
  • El novio de la amiga se fue a su lugar de residencia, le dejo en la puerta el coche a su cuñado sin mas y se fue a dormir.

  • Pero, por la mañana cuando el dueño fue a tomar el coche, no arrancaba ni se encendía, no hacia nada.

  • Se fue a buscar a un mecánico de la época para que lo viera y le dijo que al coche se le habia roto la trócola, algo siniestro que pudo bien haberse quedado parado el coche o accidente.

  • Dudando el mecánico que el vehículo hubiera podido llegar al aparcamiento donde estaba.
  • El el coche con su carita, los miraraba, haciendo ver a los presentes el gran daño sufrido.

  • Era coches tan duro, que no recuerdo en que acabo la cosa si  que me monte mas veces en el 600 después del suceso y tan contentos y felices.

  • Una época siempre es lo que fuimos con sus ilusiones y necesidades que nos hacían luchar por progresar.

  • ISABEL CORONADO ZAMORA 





jueves, octubre 29, 2026


UN LUGAR
                                                         

Un compartimiento, dentro de una lectura sin cuestión, en un dolor de un sendero, viendo el agradecimiento.

La lentitud, de saber las cosas de un tiempo en el pulso, si es vuestro, lo vemos en una sensación de un tropezón.

Estar de acuerdo, en una sensación de presencia, en una cercanía de un mensaje, en la contrariedad.

La naturaleza de la sociedad en una investigación sin exención en un día que las personas esperan sin alargar las estancias.

Los días en un proceso, de comunicación, de ánimos en sus vidas que prosigue, que el cielo y la certeza, puntual en el acierto de concluir los puntos que marcan el sonido de la lluvia en el pavimento.

Sin darte cuentas, sin ver cual numero reina en los miembros que se enfrentan en una felicidad, que se siente en el emblema de la circunstancia.

La sombra , la risa es lo que caminan a tu lado, enseñándote en el porvenir, sin protección, sin sentir el sol de tu frescura, en una forma de ver y sentir lo que un día, te pareció un numero sin olvidar que eres el encuentro, de marcar los porcentaje, de un sonido armonioso sin problemas.

Sin probar una gratitud que trae la semilla del gusto del pilar, diario de un por si encontradizo.

Recordar en la distancia, lejana en un camino que se perdió y se difumino al encontrase en un tiempo lleno de mociones y oportunidades perdidas.

ISABEL CORONADO ZAMORA








 ESCASED DE AGUA



Pocos vamos recordando aquellos años de sequia y escasez de agua en Almendralejo.

Eran la década de los años sesenta del siglo pasado, el agua que se consumía en el lugar, como decíamos de  "Feria" .

Era del pantano Jaime de Azores, construcción realizada en la década de los años veinte del siglo pasado.

La traída del agua potable a Almendralejo fue uno de los principales proyectos de infraestructura urbana impulsados por el Ayuntamiento durante los años veinte, destacando el proyecto técnico redactado entre 1926 y 1927 por el ingeniero de caminos Eduardo Torroja.

El proyecto de abastecimiento de agua y el posterior alcantarillado de Almendralejo fueron promovidos por el Ayuntamiento local y diseñados por el prestigioso ingeniero Eduardo Torroja Miret.

 El plan comprendía obras de captación, conducción (mediante acueductos y sifones), construcción de depósitos reguladores y el despliegue de la red de distribución urbana, además de los proyectos paralelos de alcantarillado.

 Aunque los proyectos y gestiones iniciales tomaron forma a finales de los años veinte, la materialización definitiva y puesta en servicio de las aguas se consolidó al final de la década, enfrentándose posteriormente a diversos retos técnicos y económicos en su explotación inicial.

El proyecto del abastecimiento de agua potable a Almendralejo comenzó a redactarse entre 1926 y 1927.

 Las obras se materializaron e inauguraron oficialmente en junio de 1929. Posteriormente, el sistema se ha ampliado y modernizado en décadas posteriores con nuevas captaciones (como la presa de Jaime Azores en los años 60.

Cuando la sequia hace que este abastecimiento no sea suficiente, para el abastecimiento y suministro a industrias.

Se carece de agua y los grifos dejan de echar agua, primero empezó a que la restricción hacia que durante la noche no hubiera luego durante oras y al final el agua dejo de salir por los grifos.

Muchos de los pozos que hubo en su día, fueron anegados y olvidados, la población que había crecido, se vio ante una sequia y suministro inexistente.

Es el momento que se decide que el suministro llegue al a poblaciones, mediante cisternas llenas de agua, transportadas por camiones que cada tres días o dos llegaba al población y por distritos, según tocaba.

Cando llegaba el camión, la calle era un alboroto los vecinos salían a las puertas, con toda clase de vasijas para llenar todo los cacharros y vasijas, de la casa por miedo a no tener bastante agua,  hasta que viniera el próximo día el camión.

Los camiones eran como los que veis en la fotografía, deposito para transportar vino, y el agua de pozos que tenían un buen venero, para la cantidad de agua que necesitaba la población.

Se bebería de este agua, pero mi padre no quería, para el consumo, con su moto Movilet, con sus aguaderas cargaba los cantaros de arcilla, e iba a un pozo que hubo o hay en la vereda vieja o campo viejo no recuerdo bien.

Este pozo decía Jose que era la mejor agua del termino pues no tenia cal y era muy fina.

La escasead, la dio la falta de lluvia, el pantano había sido construido para un numero de habitantes y una industria y para años de lluvias.

Todo fue en contra y las necesidades hicieron que Almendralejo dejara de suministrarse de este pantano, que fue construido por Almendralejo con buen criterio y avance en su época como ha sido siempre este municipio.

La escasead sufrida fue muy calamitosa, que lo sufrimos, pero seria bueno recuperar, nuestro pantano Jaime de Azores por lo menos para beber para el uso de un agua tan buena.

ISABEL CORONADO ZAMORA



PRESA JAIME DE OZORES



sábado, octubre 24, 2026

 Abuela




La palabra abuelo, como te quieran llamar tu nieto.

El ejercicio de  abuelo, es importante,  espacio en tiempo que disfrutamos, una suerte, que me da la vida.
Ser abuelos, todos somos la mar de felices con todos ellos y hablo.


Les digo mirando a mi nieto mayor, lo que tú conocerá lo que tú verás.


‌Frase que me la dijeron a mí pero, tú lo que verás poner la sabiduría tranquilidad felicidad es una

 experiencia tan maravillosa que supere demasiado pensando en eso pero antes yo me siento muy bien,

 La tranquilidad me da ser abuela, hablar con ellos, las discusión.

 Como Navidad es más, que yo que tengo que admitir que me gusta hacerme muchas veces la ignorante para descubrir en ellos y ser abuela tiene un relato será bueno desde que llegan sin senos de alegría.

 Decirte que van a ser padre hasta el día del alumbramiento y ve su carita por la ecografía ese rebujoncito, que nieve que empieza a tener forma pero lo más bonito es cuando salen del paritorio en los brazos de la madre eso es la felicidad completa con los felices que somos.

ISABEL CORONADO ZAMORA


Isabel Coronado Zamora


UN RELATO




Un mini relato hay momentos que van apareciendo, tantos relatos que es fácil contar por ejemplo de futurista, sed de  lo vivido.

La vida está en el futuro?, que me va a dar al futuro? que me queda por vivir, pensar, sentir, descubrir, cada día cuando me levanto, cada persona unas más.

El pasado lo mejoramos todo lo que uno quiere, donde había un seto, le ponemos el árbol más grande.

 Moverse, es maravilloso, el sitio, el presente se puede soñar, mañana que va a ser maravilloso y es que me lo van a pasar por  una lluvia que ver.

 Cuando me despierte, veo que las  líneas, están torcidas que se han perdido en la puerta, sin embargo el pasado todo lo que tú quieras ponerle.

Victoria, de seres que en n momento, tan rodeado y dar mucha felicidad,  vas a decir que estás en el pasado y que estaba rodeado de gente,  qué bien te la has pasado, que te has reído que has conocido a gente que estén presente.

 Que tú vas a moldear, no vas a condicionarte a hacer un maravilloso ese presente, el futuro tú puedes pensar mañana.

 Voy a hacer, seguro de que por lo que al día siguiente, de todo lo que tú estás ilusionado no hay nada, si quizás nos vamos haciendo al pasado a ese momento que tenemos que vivir, acondicionar las vivencias.

ISABEL CORONADO ZAMORA



 LOS RECUERDOS



Los objetos, sin poder sacar, la hora de un momento, cuando caminas en una vida por caminos largos, donde florecen, recuerdos que la gratitud hacia ellos, te hace a menudo sentir necesidad de sacarlos en un gesto de superioridad, como una representación, de un viaje donde la incomunicación de de una rotura, de un recuerdo, lo dejas sin sentido, olvidado.

Siempre recordare, a mi familia, poniéndola en cada reglón de mi vida.

Cada una ocupando líneas, diferentes, navegando por los lugares perdidos de la memoria.

Nunca comprenderemos, como de pronto pueden aparecer recuerdos tan lejanos y almacenados en las estanterías de nuestra mentes, haciéndolas salir de la caja de y se pongan delante de ti sintiendo que no tienes necesidad de ellos, lullendo no queriéndolos representar anularlos sintiendo que no son deseados.

Estos días de pronto, recordé el primer día, que fui al baile del obrero, tan animad, divertida, que el primer envite me lo dio el portero que estaba en la puesta, con la importancia de sentir su superioridad echando para a tras ha todo el que no fuera socio o menor como el decía menor.

El Obrero Extremeño, sociedad que años atrás, bastantes, su sala de fiesta era famosa en la comarca por sus bailes del domingo, donde tocaban los conjuntos y vocalistas unidos a orquestas de mas renombres  de la comarca.

Que planchazo, muy decidida con mis amigas intentamos entrar por la puerta principal, cuando mas grande era el alboroto.

 El señor portero con su uniforme y gorra de plata, nada mas percibir nuestra presencia tan alegres, divertidas,  riendo con grandes carcajadas, muy decididas, vemos a señor bajito, calvo, con lentes de mucho aumento, se puso delante de nosotros y nos dio el alto.

 Nos volvimos para atrás, para ver si era a nosotras, con lo monísimas que éramos y orgullosas de sentirnos,  admiradas por lo divertidas que éramos y admiradores que teníamos.

Pero el señor estaba decidido de tomarnos como ejemplo, para otras jóvenes, nos dio el alto y pidió una identificación, de pertenecer a dicha sociedad.

Si había una de las amigas, mas previsora, su hermano se lo había echo y lo saco muy decidida, quejándose y enfadad.

 NI enfado que valga, tu entras pero las demás fuera, nos dijo.

Primero protestamos, luego fuimos menos orgullosas y suplicamos mientras veíamos como a media que entraban las gentes nos iban mirando y sonriendo por nuestros apuros.

Luego empezamos a gimotear todas a la vez.

El señor que ni majita,  muy decidido nos puso en la puerta, avergonzadas y con la pintura de la cara toda corrida , por el llanto, rímel para las pestañas, que en aquella época que cuando se unía con la humedad de las lagrimas, empezaba escocer de tal forma que tenia mas cuenta que las lagrimas se adueñaran de los ojos y dieran sueltas a las lagrimas, que salían arrasando todo la pinturas de los párpados, que se derramaban haciendo surcos por nuestras mejillas.

Volviendo nuestros rostros, grotescos, sufriendo miradas poco caritativas que reían.

Decidiendo salir de aquel lugar, calmándonos y con el frio que hacia nos compramos tres pesetas de castañas asadas,  dando suspiros emprendimos el regreso para casa savoreando las castañas, lamentando nuestra tragedia juvenil.

ISABEL CORONADO ZAMORA





jueves, septiembre 24, 2026

 


Un juego.


Hermida de la Piedad Almendralejo 

Lo realizado, siendo partidario, y curiosos, haciendo, pasajes de una visión,  

Valor, de una producción, de recomendaciones.

Es difícil, tener el mundo, en un mundo extrañó, en algún momento, de segundo, en  una segunda parte, de una normalidad.

Visión compensable, que empiece, en la curiosidad, de una escena sin equivocación,  en la utilidad.

Campaña, de llamadas en un número extraño irrealizable.

Isabel Coronado Zamora.

sábado, septiembre 19, 2026

 CUANTO TIEMPO


Aljibe en el camino de Villafranca, fue anegado y desaparecido, servia de decantador de la fuente la Negra de Almendralejo

Apenas quince minutos, la exactitud, de un momento, la diversión convertido en premio

De acuerdo  en esperar los minutos que da el combustible del tiempo.

Un Angulo cabeceando con los tic tac del reloj sin saber cuando la corrección del tiempo consumido.

Ver mejor reconocer, sin decir el amor que leyendo lentamente, un periódico científico, un por favor que una vez marco los ruidos de ser una contabilidad de un numero, delante de una marca de un frenado.

Buscar y encontrar nubes en el horizonte sabiendo que las marcas claras de unos pasos caminando detrás de ti.

Por la mañana, un perdón, una situación, agotarte, grabar unos minutos, de rareza, de necesidad, sin hablar, en la vida, sin hablar, el momento de la hora, en un adios.

Ganarte, muy bien, rodar, mientras tu,  o un tal te sorprende con una frase que te gusta.

Mirar, y sentir,  fijándote en las reseñas , que es la necesidad de mirar o sentir unos aplausos.

La música sonando en un rincón del salón, trinos de nostalgia que va embriagando el espacio queriendo encontrar una salida a melodías que se espacien en el firmamento.

Saber, sin entender apostar, por una conexión, intentar condiciones , sin nadie, sin condiciones, ventanas abiertas, a un paso de ver el cielo.

sin saber que hacer, mientras aplaudes, , degustando, los flechazos del corazon siendo el alma del las circunstancias.

Y tu marcando, los aplausos que la vida te dan, de cada momento vivido, escuchando los acordes de los sonidos del viento.

 Sin patrocinar, ningún ruido grato que haga posible, una prueba que la mirada te de la salida aun seguro justo, que te diga el encanto, de acertar, de estar en una idea de la proximidad, de la ausencia.

No saber que la marcha de un sonido, para no tener los momentos de una disculpa, perdida en el asfalto de un no, mientras vas rodando al encuentro de los primeros paso de un encuentro momentáneo.

ISABEL CORONADO ZAMORA






jueves, septiembre 10, 2026

Aquel día.



El vuelo de las gaviotas, sin César , a veces paradas en la orilla, picoteando los restos míseros , que con prisas tomaban.

Gentes paseando, era un de septiembre, con un horizonte, limpió y luminoso.

Una suave brisa, nos daba como las últimas caricias del verano.

Oir conversaciones tan diversas, bajo sombrillas, de multitud colores, refugio de calores y rayos de sol luminoso,.

Que chocan contra la arena brillante, pisadas por pies que iban a la frescura del agua para desliza sus cuerpos en la brillante espuma que iba en busca de la orilla.

Patologías, diversas chocando con paredes, que dividían conversaciones.

Escuchabas, los difusores de palabras, no hay nadie, decían de lo que hablaban lo escuchaba fraccionado y de pronto oía - eso dice mucho_ de que y continuaba del agua del mar, y continuaba esto no se vacío ni lo ella mina la evaporación.

Y proseguía, como se convierta en sal todo.

Uf, un desierto, a una altura, el otro, obto por irse al agua .

Una vez al señor, que mas da , te lo cuentan .

Controlando la diversidad, para una comunidad, se ve acercarse una diversidad, sin continuidad.

Lo bueno, se calla, y ul lápiz empieza a escribir, mandando, ideas surgida en tu cabeza.

A huevo, pasan ideas, van en cadena, no se sienten, pero piensa, que no se puede ver la felicidad.

Reir, pero no sé desliza sin notarse y con el saberlo, como un picor, traé el hacia el pelo que te cubre, cuentas el rollo que sirven de montones de palabras.

Isabel Coronado Zamora 

viernes, septiembre 04, 2026

 Aquel verano


 

El verano terminaba uno más en mi vida.

Fue un verano lleno de color, donde reinaron risas.

Sabía que era un verano, de energía, que su final traía nuevas aventuras.

Cuando empezó, parecía que iba a ser largo, no fue a si, los días eran cada uno diferente, ninguno se repetía.

Mis nietas, llenas de vitalidad, y nietos inquietos, que maravilla aquellos paseos, tan plácidos por la orilla del Mar.

El puerto era un lugar de sorpresa y le dice a uno de mis nietos que le iba a regalar un barco.

Para que me pasara por los confines del las aguas, tan llenas de aventuras.

Aquel verano, era el final, días cortos pero aún llenos de alegría.

Fue uno de mis veranos de reuniones, con mis seres especiales.

Amanecer sintiendo, el amor, la caricias de seres queridos.

Un verano que iba callendo, dejando pasó aún septiembre calurosos.

Fueron días rápido, hoy los siento nostalgia y quisiera atraparlos , tirar de ellos y volver .

Isabel Coronado Zamora 


Atardeceres 




A pesar,de bajar, en colores, con un corazón, sin mirar, siento que nunca supiera nada.

Que me quieras, subirme a lo más alto, sin mirar sin volver, a es cuchar el sonido, a pesar, de ver un palo en lo más alto, que fue la rama que me cobija.

La canción que me acuneo, en noches silenciosas, de ruidos sordos, chocando, con la madera  de la puerta del corral.

Aún queda mucho de recorrido, de un amigo, pendiente, de regalos de palabras.

Mujer emparejada con los años, el aburrimiento de comer un dulce en soledad.

Al oír una voz susurro de palabras al oído, sordo de escuchar palabras necias.

Golpeando, contra tú ser como un balón contra la arena, que sé refugio en las plantas de tus pies.

Defendiendo, sin poder comunicarme, los años fueron líneas, sin sentido, buscando un ángulo encantado.

El sol en su latitud, sin luz, bajando a su encuentro, mujer,  con sonrisa de todos tomando la tierra, de  cada ser en una sociedad de consumo de agua y sed.

Miedos, que van caminando hacia la cima solitario del lugar de reunión de mentiras, que se posan en labios, que forman el poder de un amanecer solitario .
 
Isabel Coronado Zamora 

Reparación en General

 



Electrónica César Calero Coronado 

Tecnico titulado en reparación en general, reposición en electrónica en general y  Antena.

Servicio técnico en general..

En Comunidades y centros.

Dirección Condesa de la Oliva 47 Almendralejo (Badajoz).

Teléfono 666960179.

Electrónica.josecaler@gemai.com


miércoles, septiembre 02, 2026

 Gaviotas en busca de palmas 



La sombra sobre uno mismo cae al vuelo de una gaviota.

Graznidos, que al llegar el mediodía, se dejan oír .

Voces y bullicio, palabras sueltas de conversación.

Susurros de olas, chocando contra el espigón, buscado caricias de pies, depositando pisadas sobre la espuma de sus envestidas, una y otra vez la ola, buscando y atrapando, la y recuperando, su Tierra perdida.

Mares, impetuosos, Pacíficos para el disfrute de la un día en sus aguas.

Vuelos, de gaviotas, ruidos en el horizonte, siendo, el ir y venir, de los vientos posándose sobre sus alas.

Me viendo sobre rocas profundas, la aventura del tesoro deseado.

Correr, girar y el sol en lo alto, esperando caer sobre la intensidad, de espacio y tiempo, el que aveces falla para hayar la quietud del espíritu.

Días de calma, sintiendo brisas perdidas, encuentros, que se perdieron y la sombra sobre un allacjo.

La nota, el encuentro, la llamada, no es la imagen, no tener la perspectiva de señales perdidas en la sombra de un vuelo.

El mar, el horizonte y volar, dejando sombras en la arena.

Isabel Coronado Zamora 


martes, septiembre 01, 2026

 Chiringuito 



Casualidad, oportunidad, sentir, las voces múltiples de conversación, de personas todas a vez.

El juego, de personas, escuchando y girando cabezas, mirando preguntando, cuando estámben perspectivas, de poder hablar.

Amigos, risas, movientos de brazos, música palmas.

Mirar al mar, ver una puesta de sol , callendo en el horizonte.

Las personas, ven y siente emociones cuando están sintiendo la llanura de la palabra, susurrando, acariciando con gestos, que van al encuentro  de recuerdos.

Entrando como los días buenos de playa, silbidos pasando sobre tu cabezas, llevando y deseando volver.

Ir, sentir sin ejemplos, ver la boyas en la lejanía  luchando por no ser sometida por las olas, como los vaivenes de la vida.

Yo sintiéndolo el frescor, de la brisa, haciendo palpitar las cosas curiosas y útiles.

La herida, que cura el agua de la lluvia al caer sobre la arena, de cuerpos tendidos buscando las caricias de las conchas en la orilla.

La gente, el miércoles no y todos en el hemisferio, que estés, sin acostumbrarte a estar arriba, en una conversación.

Espigón en la lejanía, números escritos, de palabras repetidas, toques de palmas, haciendo enmudecer murmullos, secos de conversación.

Isabel Coronado Zamora 


sábado, agosto 29, 2026

El mar 


Cuando sentí por primera vez el mar tenía 25 años.
Fue en Cádiz.
El viaje, en un Renault 4, par nosotros era un bólido que nos costó 48000 pesetas del año 1977.
Peseta ahorradas, una a una.
No lo compramos hasta que no tuvimos ahorrado el dinero.
Pero como surgió la ocasión y an no teníamos bastante, mi madre nos preguntó lo que nos hizo falta.

El mar,es la sombrilla, de la eternidad, callado, impetuoso callendo en holas de sonidos, que en vuelo de gaviota, sobre campanillas, navegantes, van en usca de ser gustado por el viento que lo enviste, tocando palmas a un son de campanillas, en piedras, granadas de risas y llanto.
No sienten el trabajo, de los barcos que lo intentan vencer.
Es una inmensidad, con un horizonte poseido, por encontrar al que le roba y lo desprecia.

El viento, se une a el en soledad, llantos de rebeldia, en tiempo de naufragios, pasados por las arenas, que arroba en forma de llantos, querido limpiar naufragios, de desvencijados barcos.

Ir sin rumbo a lo desconocido, .
Isabel Coronado Zamora 



martes, agosto 18, 2026

La holaaa 



La orilla de la vida, es donde el navío donde navegamos, un día, para darnos el sosiego de la eternidad.

Barco sin timón, navegando por los océanos de la vida.

Risas y alegrías, bajo la sombrilla de un espacio en sombras de bienestar.

Nada es sin luz,  sin juego, que quiten, por aquí o por los caminos de la niñez.

Vuelos sobré ti, pensamientos en penumbras, almohadas,  en espacios divertidos.

Plan de no decir nunca o casi jamás no.

Sin ver o divisando, la isla que fue, en un espejismos.

Barco encallado en la arena, donde la madre tierra cansadas de sentir sobre su corteza, heridas de gruelda, de hacha cortantes de despedida o simulación de espabilado.

La hora, señales de mentiras, de llevá vueltas, de niñez, nada que ver, sentir.

Ir a un lugar perdido,  donde el ingenio del ser humano, va y viene sin rumbo.

Amistad, de dejar la verdad, gastada de escuchar, palabras andarinas, marcando la falta, del calor de abrazos de navegantes.

En líneas del horizonte, encuentro de ti mismo en los espacios de los límites llegando a la oril, al encuentro .

Isabel Coronado Zamora 

lunes, agosto 17, 2026

 Días



Algo como estar orilla del mar, no era fácil disfrutar.

Solo unos pocos privilegiados lo podían hacer.

Caminar por la orilla, dejarte y sentirte abatida por las olas.

Arena fina que se desliza debajo de tus pies, escuchando murmullos de voces.

Sentir caer la tarde, la suave brisa y decir Dios que afortunada soy.

Viendo a mis nietos mayores, disfrutando de las olas, de una amistad momentáneas, que serán y ocuparán el espacio de la casilla de la vida que este  destinado para un futuro.

El mar es el encuentro de las culturas que han pasado por sus orillas.

Cómo los encurtidos que se dan en una tarde de verano.

La felicidad, de vivir, de estar solo, en  el instante, será lo que va ha encontrar, pues el espacio tiempo dará las vueltas que rigen los encuentros que  irán marcando las casillas de la vida.

El atardecer, es el principio de la noche, la luz que se deja acariciar por la oscuridad, 

Los pálpitos de un viento chocando con sus pies buscando la pelota en la arena.

Na noche ante una amistad, la quietud de los sentidos, el saber de una fuerza inquieta, que provocan risas infantiles.

Las manecillas del reloj marcando sin parar, atrapando minutos, de un marcador de tiempo, dónde las manos agarran la cortina de la esfera de la hora, de dejar juegos.

Isabel Coronado Zamora 

domingo, agosto 16, 2026

 El temor



Pálpitos de corazonadas, olor angustia, es una aroma galopante, de color diverso,.

Música que salen de palabras sin simetría, tropezones de paradas en seco, patadas en el aíre.

Sin rumbo ni nostalgia, vaivenes de navegantes justicieros, dueños del sistema, diciendo con actitudes el sentimiento del ti y del yo.

Marañas, de visiones, esperas de palabras vacías, llenas de inquietud, que te llevan sin rumbo, logrando, el susurro y el llanto del extraño.

Golpear y dar patadas en el aíre, mientras el sonido de música , te traen al presente.

Navegante de mates de pesares, murmullo, llenos de susurros en una estancia de tu mente.

De los sentidos en manos de pelotas, de perdones en la hora de querer tener en cuenta, la vuelta, de ir haciendo ver y saber, cuando no te das cuenta.

El porque, el saber del agua sobré tu cara, resbalar por el pecho, siguiendo hacia tu vientre, deslizándose por tus muslos en un camino realizado por tus piernas, que se dejan caer cansadas en tus nostalgias.

Caminantes de pasos que te hacen navegante, en espera de la jugada de tirar y ver el juego de unas manos diestras en la ruleta de la vida.

Entonces entra en juegos, observando, viéndote.

Pelota , que rueda, como queriendo sacar del circuito que un día entraste para formar tu turno de vida.

Isabel Coronado Zamora 

 Los Melones 


Cuando se cuentan, y narran tiempos pasados , como los que se aprecian en la fotografía, no se creen y menos parecían.

La forma de subsistencia en Almendralejo, para poder vivir y agenciar dinero hasta la vendimia era sembrar melones.

En una tierra de secano, falta de lluvias, que calleran en el momento por para que la planta saliera.

Muy difícil, todo a base de esfuerzo, con un burrito de nombre Perico y un ,(chisme) ro que tiraba el animal y el dueño detrás de él guiando el surco.

Que tiempos, que pocas vacaciones, sacar el fruto rápido, para que fuera el primero, valiera más, y sacar rápido la renta de la tierra.

Poco se echaban cuentas de jornales, acarreos y las hojas en el puesto en espera de poder venderlo.

Recoger y vuelta a casa.

A si eran aquellos veranos, de espaldas quemadas y no por el sol de la playa, sino por la dureza del trabajo de la tierra y tantas climatológicas.

Hombres curtidos, donde las caras se volvían muecas, las manos esperas llenas de grietas, que se hacían suaves al acariciar.

Amaron y tuvieron la fe que da la vida, la esperanza de logros.

Un mundo que no querían para los que amaban.

Isabel Coronado Zamora 

viernes, agosto 14, 2026

 Querer 



El árbol, sin testigos, sin maldad, queriendo dejarse ser el remedio en el caminó, el consuelo del caminante.

Refugio del primer amor, ser querido,  sacar del querer y dejar pasar.

Mentes que forman parte de un corazón, sufriendo, fuera de el, que fueron los cariños, borrados en un tiempo de caricias.

Vidas llenas de un borrador, en la gracias, de un Dios.

Hoja en blanco, manos buscando los golpes de destrezas.

Sonidos que fueron olvidados, mientras entraban otros, que anulaban, la brisas de las ramas, del árbol refugio de momentos añorados.

El árbol ha todos le veía, sonreía y dejaba en casa unos el amor como antaño.

Cuando los ojos se fueron languideciendo sin salidas, ni amanecer, sin decir que te vas.

Dejar la marcha, para unos años llenos de promesas, sin querer pasar por el centro de cada momentos, que van hacia el centro y no se puede hacer nada.

Besos, que fueron olvidados, temores de ver sin sentir la mirada, que lograba hacerte un nudo en el estómago.

Que hacían palpitar el corazón, como la hoja frágil del retoños de brote en primavera.

Isabel Coronado Zamora 

Justo.



Apoyo, de un impedimento, sin llegar una virtud que navega, andando, con días que con tigo enfrente de una visión, sin salir ni aprender en un mar navegando.

Querer con sentimientos son saber, como aves volando, nada como uno mismo.
Ser tu, tomar decisiones, navegar por mares, sintiendo la sed, sintiendo la sequedad de la falta de una necesidad, de una familia.

No es uno mismo, sin saber, teniendo cabeza, de encontrar los sonidos, de una llamada, perdida, en las nociones de tener la paciencia, de descubrir los sonidos de una rosa elecurnte .

Caravana de estrellas perdidas, que en firmamento buscan un mar estelar que se unen en la cola de un cometa, que llevá anidado pensamientos que un día volaron buscando y logrando salir de una mente sin futuro.
.
Agua que calma la sed, de un inhóspito, lugar  refugio para tridentes, cortando, las sombras de palabras sin probar su añoranza.
Que se pone y entra en la sombra, de una rotura, de un grito, sin pasar las puertas de la igualdad que no sabe uno mismo, sin nombre de cada tres.
Isabel Coronado Zamora 

jueves, agosto 13, 2026

 

La trilladora 



Estás máquinas trilladoras estaban en lo alto del parque de las Mercedes los 24 horas del día.

Con un ruido atronador, las máquinas eran de Caja Rural hoy CajAlmendralejo.

Eran alquiladas a la Comunidad de Labradores.

Guardadas en cocheras todo el año que estuvieron y están en la Avenida de Sevilla (carretera Sevilla) enfrente donde estuvo LEDA y de la calle José Luis Mesías.

Los portugueses venían a trabajar y contaba mi padre que compraban mucho pan que guardaban en costales que ponía al sol para que no se pudiera mojoso, 

Si duro como una piedra y era que en Portugal no había pan de trigo sólo un pan negro.

Eran en década de 194o y 1950.

Años de muchas necesidades.

Isabel Coronado Zamora 

 Eclipse 



La vida es una luz, en horas y regalos de cumpleaños.

Los meses, son sonidos al atardecer, llenos de eclipse, de un punto o eternidad, solución de problemas, de cambio, de manos donde dejar rayos de luz.

Algún ascendente, vio, sinto en su rostro, lo que le libraba, de una ronda, de plegarias, sin ningún que hacer que permitiera una chapuza.

Creer, es una máquina, con polea, sin ocurrencias, potencialmente, sin acabado ni descanso, de rondas, de verdades.

Sentarte, dejar pensando la cabeza, acabando y dejando presos, del brillo que dejan los pensamientos.

La dureza y resistencia, del bien sobre el mal, echando en el cambio, el echo de ser frágil, fallando, y dejando las descalificación.

Golpear y perfeccionar, las ideas, rompiendo el hilo, de rotura, de la parte que antes de hacer ninguna prueba que aguante los golpes de la maldad.

Los extremos de una prueba que te llevan a tu lugar de inicios, en aprovechar los tiempos que la verdad deja paso al principio de tu ser 

Isabel Coronado Zamora 



sábado, agosto 08, 2026

 Atardeceres de antaño 


Almendralejo calle Real

En cada época la vida se vive, disfruta y con los años, aún con sus dificultades, tiene su añoranza.

Pues en ella están tus seres queridos, a los que quizás en el presente careces de ellos.

Esto es lo suficiente para ver el pasado con los años diferente ir mejorando con el tiempo y verlos y desearlos, trayendo al presente como no fueron cuando lo narras.

Cuanta dificultad tuvo las décadas de los años : 40,50,60 con tanta emigración, que conocí, los pueblos se iban quedando vacíos, familiares que ibas a despedir a la estación.

Que marchaban con tanta pena, por ambas partes, con la esperanza de que iban a volver pronto, con dinero para una vida mejor.

Y lo que encontraba en las capitales era más miseria, eran mal preciados e ignorados algunos.

Después que se habían quedado sin casa mal vendida por unas pesetas que no daban suficiente, para comprar otra donde marchaban.

Que desolación, marcharon fueron de otros lugares y allí quedaron, formando parte con el tiempo de aquellos lugares.

Venían para la feria a ver a la familia, la madre los acogía y en su pobreza le daba aquel mes de lo que había en casa dónde eran acogidos con su trole.

La familia los invitaba a comer cada una de ellas cada día, haciendo la estancia a la casa de acogida más leve.

Con el tiempo, todo fue cambiando y las épocas se fueron imponiendo.

Con la democracia, mejoro y el  trabajo y la década de los 80 fue buena y un avance muy grande para España.

Vino la cris digamos a si de los 90, se levantó cabeza en el 2000, pero en el 2007 llegó la peor

Las cosas malas intentamos olvidar rápido, y reducir, prosperar.

Eso es bueno, pero cuando el que la vivió lo cuenta, se le ignora, pues crecemos en un mundo de bienestar que creemos diferente , al vivido por el mayor.

Pero es así, cada época, es un círculo con sus: personajes, estancias, lugares, que irán dejando paso y saliendo de el: para.

Dejando pasó a otra época, con sus diferentes estancia para el nuevo círculo, donde tú irás dejando de tener importancia, tus vivencias , historias, serán ignoradas.

Pues el nuevo aro de la vida tiene que volver a procrearse, generar y la Cepa del mal dejar brotar.

Aprender del pasado, para no cometer los horrores de otros, pensaremos que somos más listos.

No escuchar y tropezar es de humanos.

Isabel Coronado Zamora 



viernes, agosto 07, 2026

 Las niñeras 


Calle real de Almendralejo 

Un oficio de cuidadora de niños, que las personas pudientes,  daban a niñas de corta edad que eran contratadas por la clase pudientes.

Muchas veces los niños eran más grandes que ellas, y cuando los cogían en brazos las pobre citas era para verlas.

El sueldo era a veces tam poco, que era un convite, poco más.

Tenían su uniforme, era un mandil blanco encima de su ropa, como señal de identificación.

Eran casi siempre las niñeras crías de corta edad, pero encargada, de una recua de críos a su cargo.

Hubo familias davidosas, que le daban unas perrinas para que comprara a la trole, chucherías, como pirulín, tostados, avellanas y poco más, había poco dónde elegir.

Los amos a si llamados o señoritas a los contratantes, dejaban a cargo de la niñera a los crió toda la tardé hasta por la noche.

Quedando a la cuidadora extenuada y con alguna reprimenda si el niño venía sucio o con rozaduras propias de crío traviesos.

Isabel Coronado Zamora 



jueves, agosto 06, 2026

 Universo



Guardar en una campaña, son frases que se van uniendo.

La incredulidad,.por respeto, sin criticas, las puestas de sol, la quietud,  de un aplausos de olas, veivienes de pasos en la orilla.

Gaviotas, que marcan su horario, sin relojes, ni campanario.

Vivencias de un bien logrado, en subirlos marcadores, de vaivenes de recuerdo.

Estrellas perdidas al encuentro de veloces destellos, emigrando por el firmamento.

Colores de una visión que navegan dentro de un set, sin rumbo al encuentro de unas manos, navegando por un ser, que se frustra en sentir.

De izquierda a derecha, los derechos, marcan, las igualdades, de una tarjeta de identidad.

El echó de ser tú es caminar por alfombras, de cambios, que impone la razón.

Las vistas, de hacer cambios de un lugar en un reto, no suficiente alcanzable, en el firmamento y renglón de una canción.

Emvajador de puntos perdidos en los recuerdos de los días, se formó el encuentro de verte con sentimientos, llenos de paciencia y sabor a la espera de ser el único en gestionar.l

Los alcances de una cuerda de medir los sentimientos del ser humano, rodando en círculo siempre es reencarnación de unos mismos.

Isabel Coronado Zamora 

lunes, agosto 03, 2026

 Teatro 



Cualquiera un referente una fotografía, buscar la imagen, sin más.

La presencia, del sonido del viento, la marca de un juramento en las nubes, deslizándose con la lluvia.

Estallando en las heridas de un pasado sobre piedras heridas en el corazon.

Los cascos de los caballos galopando por los senderos del firmamento.

Disparos, al atardecer sobre colinas escondidas,  queriendo evitar pisadas no deseadas.

Insulto de palabras necias de brilló en la quietud de la noche, alumbrada por luceros y lud luminosa de ráfagas de luna.

Venir de viento lleno de ráfagas de acontecimientos, grabado en estelas sofocantes, que te hacen conseguir las moradas de la cortesía.

 Representar escenas con demasiado tiempo en la silla de cojines,  de mundos rellenos de vientos incómodos.

Independientes de incomodidad, dejar atrás los símbolos gratis de regalos, incómodos de llamadas 

En lechos de la llamada del  sueño llevándote en viales don de la banda del justo y frenesí eres tú el rey de los sueños.

Isabel Coronado Zamora 


sábado, agosto 01, 2026

 Cuatro minutos.



La furia de los vaivenes,ven un mundo navegando por pisadas olvidadas.

Barcos sin rumbo, música en el escenario de la vida.

Torres en lo alto, mirando los rumbos de las nubes, sin utilizar el merecimiento de un compañero, sin pensar en nada.

Watios de fuerza, que dan la señal que dar la fuerza y series del sentido, sin importancia.

Lamentar sin compartir, la impaciencia de la simpatía.

La inutilidad de no saber los poncencentanges, de una compresión .

Las marcas de un dolor señalado ante la insatisfacción del tiempo, sin preguntar el rumbo, sin justicia en una terminal.

El tejido de un circuito sin sentimientos, en una programación, que marca nuestro destino.

La vejez de los años disparado injusticia que van sin rumbo al encuentro de pasos perdidos.

Ya no hay salvación, en un pasado, que ya dejo de ser en su ocaso.

Sonidos de vientos en los cristales, que hacen temer lo desconocido, arañando querer pasar, al encuentro de un pasado que no importa.

Un lugar un futuro enviado sin saber, en un espacio, que es tuyo.

Ir hacía el espejo de la vida, marcar la flecha de lo desconocido.

Montaña de suave subida, en marcada en la fuerza del destino.

Isabel Coronado Zamora 

viernes, julio 31, 2026

 Urna pisada.



El arcoiris de una tardé de verano, describiendo recuerdos, que me hicieron sumergirme en los asientos de un ayer.

Las quejas del olvido, los sonidos olvidados en un espacio, se unían con la importancia de pensar sin necesidad de la aventura.

Las pisadas de un pasado llenó de ruidos doloroso, de hacían la sustitución una cuenta siempre hacía atrás.

Salvar la importancia, el error de volver .

El corazón latiendo, buscando un momento indebido sin marca, si admir sin consejo ni protesta.

Tú interrogatorio interior, sin pies ni puntos de seguridad, las mentiras olvidadas, lo ocurrido en una acusación sin motivo, los golpes de una verdad a medias.

La curiosidad de que te llevo a la contra de una vergüenza, que la misión de saber que la amistad .

Las cosas sin importancia, buscando la misión que los secretos continuaban.

Sentado ante el testigo de la petición, de un momento que era el juramento de un servicio de una misión..

La forma de encontrar la defensa de los que la prueba de una agenda que señalaba la última página.

El conocimiento de una aventura, que precisabas, con una afirmación..

Isabel Coronado Zamora